La histórica fabricante de neumáticos Fate anunció el cierre definitivo de su planta en Virreyes, partido de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores, poniendo fin a más de ocho décadas de producción en la Argentina. Los empleados se enteraron al llegar a la fábrica y encontrar un cartel que informaba el cese total de actividades.
Fuentes gremiales confirmaron que dentro de la planta permanecen trabajadores y al menos un delegado, mientras se llevan a cabo conversaciones informales en un clima de tensión e incertidumbre. El cierre paraliza una de las principales instalaciones del sector y abre un conflicto laboral de alto impacto, tanto por la magnitud de los despidos como por la forma en que fue comunicado.
La Policía informó un intento de toma de la fábrica y abrió actuaciones por “turbación de la propiedad”
Según un parte de la Estación de Policía Departamental de Seguridad (EPDS) de San Fernando, alrededor de 15 empleados de Fate, entre ellos el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), Alejandro Crespo, ingresaron al predio tras cortar el alambrado perimetral con intención de tomar la fábrica.
El informe indica que personal policial intervino, dispersó al grupo con estruendo e interceptó al dirigente gremial, dejando a los identificados en el interior de la planta. Se dispuso custodia policial en el perímetro para evitar nuevos ingresos y, tras la consulta con el fiscal correccional Alejandro Fuenzalida, se labraron actuaciones caratuladas como “turbación de la propiedad”, sin que al momento se adoptaran medidas procesales contra las personas identificadas.
Un trabajador dentro de la planta calificó la medida como ilegal
Sebastián Tesoro, empleado de Fate, dijo que el cierre se conoció “a las cinco de la mañana, por un comunicado pegado en la puerta de la empresa” y afirmó que la medida deja “setecientas familias en la calle”. Señaló que el anuncio se produjo en el marco de una negociación salarial congelada desde hace catorce meses y que, tras la noticia, muchos trabajadores se concentraron en la puerta: algunos ingresaron al predio para reclamar por sus puestos y otros permanecen afuera.
En declaraciones a Infobae en Vivo, Tesoro sostuvo que la empresa actuó “completamente en la ilegalidad, sin carta documento ni previo aviso” y negó que exista una crisis productiva, al señalar que se venían produciendo entre seis mil y siete mil cubiertas diarias y que los últimos balances presentaron ganancias. Además, denunció represión policial y la detención del secretario general del sindicato, y afirmó que el predio está “completamente militarizado”. Manifestó que los trabajadores permanecen dentro de forma pacífica y que no cesarán hasta intentar conservar sus puestos, subrayando casos de empleados con décadas de antigüedad y responsabilidades familiares.
Trabajadores relataron que se enteraron por un cartel
Los trabajadores dijeron que la confirmación del cierre llegó de forma abrupta y sin comunicación previa por parte de la empresa. Reconocieron que en los días previos circularon rumores, pero que la única información oficial fue el comunicado pegado en la puerta, que también fue subido a una aplicación interna de la empresa, sin detalles sobre los pasos a seguir.
Señalaron además que no todos recibieron notificaciones formales: algunos informaron haber sido avisados que tenían un paquete de correo en camino, que podrían ser telegramas de despido, pero que aún no había claridad sobre las notificaciones. En la planta conviven trabajadores dentro del establecimiento y otros en los portones aguardando definiciones.
Los empleados también mencionaron la situación salarial como un factor del conflicto: dijeron que hace catorce meses no hay ajustes y que realizaron varios paros, y explicaron que en diciembre cobraron un monto inferior al salario habitual como consecuencia de esas medidas. Expresaron el impacto emocional y social del cierre, con preocupación por la dificultad para conseguir nuevos empleos en el contexto económico actual.
El gremio afirmó que tomará las acciones necesarias y no descartó ocupar la fábrica
El secretario general del SUTNA, Alejandro Crespo, aseguró que el gremio y los trabajadores “van a hacer todas las acciones que sean necesarias” para revertir el cierre y no descartó la posibilidad de tomar la fábrica. Confirmó que permanece dentro de la planta junto a delegados y operarios, denunció represión policial e intentos de detención y calificó el cierre como “totalmente ilegal”. Afirmó que se continuará la lucha hasta que la fábrica vuelva a funcionar.
Un delegado denunció represión, uso de balas de goma y la detención de un dirigente
El delegado de Fate, Miguel Ricciardulli, denunció un operativo policial dentro y fuera de la planta y afirmó que durante la intervención se utilizaron balas de goma. Confirmó además la detención del secretario general del gremio, aunque en el momento de la entrevista no pudo precisar si seguía detenido, mientras trabajadores y delegados permanecían en el establecimiento reclamando por sus puestos de trabajo.
El delegado atribuyó el cierre a la política de importaciones y señaló que los trabajadores se enteraron por un cartel
Ricciardulli atribuyó la responsabilidad del cierre a la política de importaciones y dijo que la empresa explicó que, ante esa situación, no le resultaba viable seguir produciendo en el país. Aclaró que, según su postura, los cierres no dependen de los gremios.
Confirmó que los trabajadores se enteraron del cierre por un cartel en la puerta y que, en el interior del predio, permanecen dieciséis trabajadores junto a delegados, mientras afuera se realizan asambleas. Denunció la presencia policial, el uso de balas de goma y la detención del secretario general del gremio, y afirmó que están reclamando a la empresa que revierta la medida, que calificaron de notificación “totalmente desleal” sin agotar instancias previas.
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