Menos de mil familias permanecen en el campamento al-Hol, en el noreste de Siria, tras la toma de control por parte de fuerzas del gobierno de Ahmed al-Sharaa, informó Jihan Hanna, exdirectora del recinto y ahora coordinadora con agencias internacionales. Miles de personas huyeron el mes pasado durante la retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y el avance gubernamental, que incluyó la ocupación de varias cárceles de combatientes del Estado Islámico.
El campamento, situado cerca de la frontera con Irak, fue uno de los principales lugares de detención para familiares de presuntos militantes del Estado Islámico después de la campaña respaldada por Estados Unidos contra el grupo en Siria. El ejército estadounidense confirmó recientemente la transferencia de 5.700 detenidos adultos a Irak en una operación coordinada tras el cambio de control en la zona.
Según datos obtenidos por Reuters el 19 de enero, un día antes de la entrada de las fuerzas gubernamentales, al-Hol alojaba a 6.639 familias, equivalentes a 23.407 personas, en su mayoría sirios e iraquíes, además de 6.280 extranjeros de más de cuarenta nacionalidades. ACNUR observó en las últimas semanas una “disminución significativa” de residentes, pero el acceso permaneció restringido por motivos de seguridad y no cuenta con cifras exactas actuales.
Las autoridades sirias han comenzado a trasladar a los últimos residentes nacionales a un campamento cercano a Alepo, mientras que la mayoría de extranjeros habría huido o abandonado el lugar durante el vacío de seguridad generado por la retirada de la SDF. Fuentes de seguridad señalaron que un sector conocido como “el anexo”, considerado el más peligroso, quedó completamente vacío tras los incidentes. Algunos residentes escaparon con ayuda de familiares o grupos armados y se dispersaron dentro y fuera de Siria.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó que “miles huyeron de al-Hol”, algunos por su cuenta durante la retirada kurda y otros con la ayuda de fuerzas progubernamentales. Unidades de seguridad, en coordinación con socios internacionales, han iniciado operaciones de seguimiento y búsqueda de los fugitivos, con especial atención a quienes se consideran de alto riesgo.
En el Líbano, fuentes de seguridad informaron que más de una docena de ciudadanos libaneses que cruzaron ilegalmente desde Siria tras huir de al-Hol fueron interrogados por el ejército. Paralelamente, el gobierno sirio anunció el traslado de cientos de personas, principalmente mujeres y niños, a un nuevo campamento cercano a Akhtarin, en el norte de Alepo, con apoyo de grupos civiles como la Unidad de Apoyo a la Estabilización (SSU).
La reubicación, que según Mounzir Salal, líder de la SSU, podría completarse en una semana, forma parte del plan para cerrar definitivamente al-Hol y comenzar la reintegración de los antiguos residentes. ACNUR subrayó la importancia de identificar a los extranjeros que abandonan el campamento para facilitar su repatriación o el procesamiento legal cuando corresponda.
Desde 2019, tras la derrota territorial del Estado Islámico, al-Hol se consolidó como un entorno de alta peligrosidad, donde la influencia ideológica del grupo persistió y la vida cotidiana estuvo marcada por la ausencia de legalidad, según testimonios de residentes y observadores internacionales.
(Con información de Reuters y DPA)

