6 de abril de 2026
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Maniobras de Irán y Rusia en el golfo de Omán

Irán y Rusia llevaron a cabo el jueves ejercicios navales conjuntos en el golfo de Omán y en el norte del océano Índico, una demostración de fuerza que se produce en medio de una mayor presión militar de Estados Unidos en la región y de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Las maniobras, difundidas por medios oficiales iraníes, mostraron helicópteros sobrevolando buques de guerra, tropas descendiendo en rápel desde aeronaves, simulacros de abordaje con rehenes y marinos de ambos países a bordo de las embarcaciones.

El contralmirante Hassan Maghsoodloo, portavoz del ejercicio conjunto, afirmó que el objetivo es “promover la seguridad y las interacciones marítimas sostenibles”. La agencia estatal IRNA indicó además que buscan “mejorar la coordinación operativa y el intercambio de experiencias militares”.

El Ministerio de Defensa ruso confirmó la participación de una corbeta de la clase Steregushchiy junto a la armada iraní; ese buque había sido visto días antes en el puerto militar de Bandar Abbas, en el sur de Irán. China, que en ejercicios anteriores participó en el denominado “Cinturón de Seguridad”, no confirmó su presencia en esta ocasión.

Moscú advirtió que observa una escalada de tensión sin precedentes en torno a Irán y pidió a Teherán y a “otras partes” actuar con prudencia y contención. Aunque Rusia e Irán mantienen un tratado de asociación estratégica, el acuerdo no incluye una cláusula de defensa mutua.

Los ejercicios se desarrollan en un contexto de alta tensión entre Teherán y Washington. A comienzos de la semana, Irán efectuó maniobras con fuego real en el estrecho de Ormuz, la ruta por la que transita alrededor de una quinta parte del petróleo comercializado mundialmente, y emitió advertencias a la aviación regional sobre disparos de cohetes, lo que apuntó al lanzamiento de misiles antibuque durante las prácticas.

Paralelamente, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la zona. Según seguimientos, el portaaviones USS Gerald R. Ford se ubicaba el miércoles frente a las costas de Marruecos, en el Atlántico, con la posibilidad de atravesar el estrecho de Gibraltar y posicionarse en el Mediterráneo oriental junto a destructores de misiles guiados que lo escoltan. Ese despliegue aumentaría la disponibilidad de aeronaves y capacidades antimisiles para proteger a aliados como Israel y Jordania en caso de conflicto con Irán.

Estos movimientos no implican necesariamente una acción militar inmediata por parte de Estados Unidos, pero proporcionan al presidente la opción de ordenar un ataque si así lo considera. El presidente Donald Trump ha señalado como líneas rojas la muerte de manifestantes pacíficos y las ejecuciones masivas atribuidas a Teherán; en su red social Truth Social advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo nuclear, podría recurrirse a bases como Diego García o el aeródromo de Fairford en Reino Unido. El vicepresidente JD Vance declaró que Washington evalúa si continuar el compromiso diplomático o considerar “otra opción”.

En el plano diplomático, representantes de Irán y Estados Unidos mantuvieron esta semana conversaciones en Ginebra. La Casa Blanca informó que se registraron algunos avances, aunque persisten diferencias en varios puntos, y espera una respuesta más detallada de Teherán en un plazo de dos semanas.

En el ámbito interno, Irán enfrenta un clima de descontento social. Las protestas, iniciadas el 28 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán por el colapso del rial y extendidas por todo el país, han dejado un saldo que el gobierno cifra en 3.117 fallecidos, mientras que la Human Rights Activists News Agency, con sede en Estados Unidos, eleva esa cifra a más de 7.000.

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