La fiscalía de Francia pidió que se imputen cargos de homicidio intencional a siete personas por la muerte de Quentin Deranque, un joven de 23 años vinculado a la ultraderecha, que falleció tras un ataque ocurrido el 12 de febrero en Lyon.
El suceso tuvo lugar en el contexto de una manifestación relacionada con movimientos radicales y provocó reacciones políticas en Francia y en otros países europeos, reavivando el debate sobre la violencia política y la responsabilidad de los partidos extremistas.
La investigación, dirigida por el fiscal de Lyon Thierry Dran, condujo a la detención de 11 personas —ocho hombres y tres mujeres—, en su mayoría con presuntos lazos con grupos de izquierda radical.
Dos de los principales sospechosos se negaron a declarar; otros reconocieron haber estado presentes e incluso haber golpeado a la víctima, aunque todos niegan haber tenido la intención de matar.
El episodio mortal se produjo cerca del Instituto de Estudios Políticos de Lyon durante una conferencia de la eurodiputada Rima Hassan, del partido La Francia Insumisa (LFI).
El colectivo de extrema derecha Némesis había convocado una manifestación en las inmediaciones. La situación empeoró cuando un grupo encapuchado atacó a personas en la protesta.
Miembros del dispositivo de seguridad informal de Némesis, entre ellos Deranque, intervinieron en la refriega y la confrontación derivó en lesiones en la cabeza que causaron la muerte del joven.
Las reacciones políticas fueron inmediatas. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, calificó el crimen como “una herida para toda Europa” y denunció un clima de odio ideológico que, según ella, se está extendiendo por varios países.
El presidente francés Emmanuel Macron respondió pidiéndole a la dirigente italiana que no se pronunciara sobre asuntos internos de Francia y afirmó que en el país “no hay lugar para movimientos que adopten y legitimen la violencia”. También instó a todos los partidos a depurar sus filas y rechazar cualquier forma de violencia.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, a través de Antonio Tajani, consideró que el asesinato de Deranque es un asunto grave que compete a toda Europa y debe ser condenado sin reservas.
El canciller agregó que en Italia también ha habido casos similares en “períodos más oscuros” de la República, en referencia a episodios pasados de violencia política.
La tensión aumentó en el panorama político francés, especialmente con las elecciones municipales próximas y con la vista puesta en las presidenciales de 2027, donde el partido Agrupación Nacional (RN) busca su mejor resultado histórico.
Diversos dirigentes intentaron distanciarse de los sectores más radicales. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, pidió al diputado de LFI Raphaël Arnault que asuma responsabilidad si la justicia encuentra pruebas sobre su entorno.
Entre los detenidos figuran dos asistentes parlamentarios de Arnault y un exbecario; sin embargo, el coordinador del LFI, Manuel Bompard, descartó imponer sanciones o expulsar al diputado.
(Con información de AFP y Europa Press)

