La palabra buffet proviene del francés y originalmente designaba un mueble o aparador donde se exhibían alimentos, no un banquete ilimitado. Con el tiempo este concepto evolucionó hasta convertirse en una forma de servicio ampliamente difundida en la hostelería, según señala el Hospitality Institute.
En sus orígenes, el autoservicio permitía a los invitados escoger qué y cuánto comer mientras socializaban, una forma novedosa de servicio que sentó las bases de los espacios gastronómicos abiertos y flexibles que conocemos hoy.
El buffet libre se consolidó durante décadas como un pilar de la gastronomía en Estados Unidos, con un crecimiento notable en las décadas de 1970 y 1980, cuando se consideraba tanto una opción elegante como una alternativa práctica para grupos numerosos.
Aunque muchas personas asocian el buffet con Las Vegas, uno de los primeros ejemplos fue el Buckaroo Buffet, inaugurado en 1946 por Herb McDonald. Desde entonces el formato se extendió rápidamente, llegando a restaurantes familiares en los suburbios y cimentando una tendencia nacional.
La llegada de la pandemia de Covid-19 alteró profundamente el panorama. Los buffets, basados en el autoservicio y el contacto directo con los alimentos, se vieron obligados a cerrar por restricciones sanitarias y por mayores preocupaciones sobre higiene.
Según el Daily Mail británico, a partir de marzo de 2020 muchos buffets en Estados Unidos cerraron sus puertas, afectando incluso a grandes casinos de Las Vegas como el MGM Grand, que suspendieron sus operaciones de buffet.
Tras ese período adverso, el buffet libre ha mostrado un notable resurgimiento. Datos de la plataforma de reseñas Yelp indican que las búsquedas de “all you can eat buffet near me” aumentaron un 252%, evidenciando un renovado interés de los consumidores.
Este repunte está relacionado con la revitalización de la cocina asiática en Estados Unidos: las búsquedas relacionadas crecieron un 244%, y el interés por “sushi bars all you can eat” subió un 93%.
Dentro de ese auge asiático sobresalen especialmente el Korean BBQ y el hot pot ilimitados, cuya demanda de búsqueda se incrementó un 591%. Según The Daily Mail, esto refleja una creciente preferencia por experiencias culinarias interactivas y comunitarias.
El fenómeno sugiere que la popularidad de la gastronomía asiática impulsa formatos donde comer se convierte en una actividad social y participativa, transformando la experiencia más allá del simple servicio de comida.
Yelp, al analizar los cambios en las búsquedas de los usuarios entre septiembre de 2024 y agosto de 2025, concluye que el buffet estadounidense podría estar entrando en una nueva etapa, lejos de desaparecer como se había pronosticado.
Ante este contexto, algunos restaurantes han empezado a redefinir el buffet tradicional. En ciudades como Nueva York y Los Ángeles se han visto propuestas más selectas, orientadas a convertir el buffet en un destino gastronómico.
Un ejemplo de esta transformación es la iniciativa de The Peninsula New York, el hotel de lujo en Quinta Avenida, que en 2024 lanzó un brunch dominical tipo buffet “elevado” a partir de USD 115.
El menú incluye más de 40 opciones, desde bagels y panes artesanales hasta versiones mejoradas de clásicos estadounidenses como huevos, frittatas, waffles frescos y parfaits de yogur, dirigido a quienes buscan abundancia y calidad en ingredientes y presentación.
El regreso del buffet ha sido bien recibido en hoteles y restaurantes de todo el país. Mike Darby, propietario del histórico Hotel Irma de Buffalo Bill, afirma que su Prime Rib Buffet, ofrecido a USD 35,99, volvió a ser el favorito de las familias; estima que en 2025 entre 12.000 y 13.000 comensales disfrutaron de su cena buffet. Entre los platos más solicitados figuran el prime rib, los camarones con coco y el salmón al horno.
Para adaptarse a la realidad pospandémica y aumentar la seguridad, Darby invirtió en nuevas protecciones tipo “sneeze guard”. Este tipo de medidas muestra la capacidad del sector para modernizarse y responder a las expectativas actuales de los clientes.

