23 de febrero de 2026
Buenos Aires, 25 C

Actividad física reduce la mortalidad tras diagnóstico de cáncer

Un nuevo estudio sugiere que nunca es tarde para que las personas que han sobrevivido al cáncer inicien actividad física.

Los supervivientes de cáncer que practicaron incluso pequeñas cantidades de ejercicio mostraron una reducción en el riesgo de fallecimiento relacionado con la enfermedad, informaron los autores el 17 de febrero en JAMA Network Open.

La disminución del riesgo fue mayor entre quienes alcanzaron niveles más elevados de actividad física. Además, los pacientes con cáncer de pulmón y de recto que empezaron a ejercitarse tras el diagnóstico presentaron una reducción del riesgo de muerte, según el estudio.

El equipo dirigido por Erika Rees-Punia, científica principal senior de la Sociedad Americana del Cáncer, concluyó que estos hallazgos “pueden motivar a los supervivientes de cáncer a ser tan activos como puedan después del diagnóstico, incluso si no lo eran previamente”.

Para este análisis, los investigadores combinaron datos de seis estudios a gran escala que siguieron a más de 17.000 supervivientes de cáncer, con una edad media de 67 años.

Alrededor del 49% de los participantes habían sido diagnosticados en fases temprana o intermedia. Los casos de cáncer de vejiga (24%), endometrio (22%) y pulmón (18%) representaron más de la mitad de la cohorte.

Los resultados mostraron que cualquier nivel de actividad física se asoció con una reducción del riesgo de muerte por cáncer: 33% en pacientes con cáncer de vejiga, 38% en quienes padecían cáncer de endometrio y 44% en personas con cáncer de pulmón.

A medida que aumentaron los niveles de ejercicio, el riesgo de muerte disminuyó en varios tipos de cáncer, según los investigadores.

Respecto a quienes no practicaron ejercicio ni antes ni después del diagnóstico, los supervivientes con cáncer de pulmón y de recto que comenzaron a ejercitarse después del diagnóstico tuvieron un 42% y un 49% menos de riesgo de muerte, respectivamente.

No obstante, quienes eran activos antes del diagnóstico pero dejaron de hacer ejercicio después no mostraron una reducción significativa del riesgo de muerte.

“La actividad física tiene un beneficio significativo para los pacientes con cáncer en cualquier etapa de su trayectoria”, comentó la Dra. Susan Maltser en un comunicado. Maltser es vicepresidenta de medicina física y rehabilitación en la Zucker School of Medicine (Uniondale, Nueva York) y directora del Programa de Rehabilitación Oncológica en Northwell Health (Hempstead, Nueva York).

“Antes, durante, después del tratamiento y a lo largo de la vida, la actividad física y el ejercicio afectan de manera importante no solo al bienestar, sino en muchos casos a la evolución del cáncer”, añadió Maltser, que no participó en el estudio.

El ejercicio también puede ayudar a combatir la fragilidad asociada al cáncer, explicó.

“Tras los tratamientos contra el cáncer, el cuerpo sufre una pérdida de fuerza y masa muscular”, dijo Maltser. “Con poca actividad se pierde masa muscular, por eso es importante recuperarla.”

Los pacientes pueden presentar limitaciones específicas según el tipo de cáncer: por ejemplo, algunas personas con cáncer de mama tienen movilidad reducida en el hombro; quienes tienen cáncer de pulmón pueden experimentar dificultad para respirar; y pacientes con sarcoma en una extremidad inferior pueden mostrar tono muscular disminuido. Por eso es clave recuperar lo que se ha perdido, señaló Maltser.

Maltser acostumbra a dar a sus pacientes una “receta” de ejercicio que detalla qué actividades deben realizar y con qué frecuencia. Aunque nunca es tarde para empezar, recomienda hacerlo de forma gradual, sobre todo si la persona ha estado inactiva.

“Salir a caminar cada día aporta beneficios. Movernos nos viene bien; levantar pesas nos ayuda. Acciones cotidianas como agacharse y doblar las rodillas para recoger algo también son útiles”, dijo Maltser. Anima a sus pacientes a sumar lo que ella denomina unidades de ejercicio.

“Por ejemplo: salir a pasear te da unas unidades; aparcar más lejos te da otras; llevar bolsas de la compra hasta el coche suma unidades. Esas pequeñas acciones cuentan”, explicó Maltser. Añadió que quienes ya realizan ejercicio deberían mantener sus hábitos.

“La evidencia científica muestra que continuar con la actividad que ya se hace es importante y beneficioso”, concluyó Maltser.

Más información: El Centro de Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas ofrece recursos sobre el ejercicio durante el tratamiento del cáncer.

FUENTES: JAMA Network Open, 17 de febrero de 2026; Dra. Susan Maltser, vicepresidenta de medicina física y rehabilitación, Zucker School of Medicine, y directora del Programa de Rehabilitación Oncológica en Northwell Health

* Dennis Thompson HealthDay Reporters ©The New York Times 2025

Artículo anterior

Miles de vecinos participaron en La Granja Nocturna en Ministro Rivadavia

Artículo siguiente

Exfuncionarios británicos dicen que Andrés pagó masajes con dinero público

Continuar leyendo

Últimas noticias