23 de febrero de 2026
Buenos Aires, 27 C

USS Gerald R. Ford llega a Creta durante la escalada entre Estados Unidos e Irán

La llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford a la isla de Creta representa un nuevo episodio en la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán en el Mediterráneo oriental. El despliegue, documentado por imágenes de Reuters, forma parte de la mayor concentración militar estadounidense en la región desde 2003. El buque, considerado el mayor de su tipo, cruzó el estrecho de Gibraltar e ingresó al Mediterráneo el viernes, aumentando la capacidad de Washington para reaccionar ante incidentes en Oriente Medio.

Este movimiento forma parte de una movilización más amplia que incluye fuerzas aéreas y navales estadounidenses en puntos clave del Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental. Desde mediados de enero se registraron alrededor de 160 vuelos de aviones C-17A destinados a la región para transportar personal y material estratégico, según Reuters. A ello se suman 18 vuelos de C-5M hacia Arabia Saudita, Catar y Yibuti, y una flotilla de entre 20 y 22 aviones cisterna KC-135 y KC-46 que mantienen el reabastecimiento en vuelo.

En materia de inteligencia y guerra electrónica, la presencia de un RC-135 SIGINT en Chania, Grecia, y de aeronaves como los MC/HC-130J y EA-11A BACN en bases de Jordania y Arabia Saudita refuerza la vigilancia de comunicaciones y del espacio electromagnético regional. Además, la operación de dos WC-135R “Nuke Sniffer” y de dos E-3 Sentry AWACS en Reino Unido evidencia un seguimiento continuo sobre posibles movimientos relacionados con armas nucleares.

La aviación de combate estadounidense ha aumentado su despliegue en aeródromos como Muwaffaq Salti en Jordania, donde se encuentran 24 F-15E, 30 F-35A y seis EA-18G. La presencia de F-16 en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, junto con el despliegue de A-10 Thunderbolt en Jordania, amplía las capacidades de respuesta ante posibles escenarios de confrontación.

El componente naval estadounidense en la región incluye al Grupo de Combate Abraham Lincoln en el Mar Arábigo, presidido por el USS Abraham Lincoln y escoltado por destructores, así como al Grupo de Combate Gerald R. Ford, que además del portaaviones integra destructores y fragatas como el USS Winston S. Churchill, la fragata USS Bainbridge y el destructor USS Mahan, según The Washington Post. Otros buques, entre ellos el USS Roosevelt, USS McFaul, USS Mitscher y USS Delbert D. Black, operan en el Mediterráneo, el Golfo Pérsico y el Mar Rojo. Un submarino de la clase Ohio se encuentra en ubicación no revelada, aportando capacidad nuclear y de ataque a larga distancia.

En defensa antimisiles, el Comando Central estadounidense trasladó al menos una batería adicional del sistema THAAD a Arabia Saudita o Catar, mientras que los sistemas MIM-104 Patriot permanecen desplegados en la región para proteger infraestructuras y posiciones aliadas, según The Wall Street Journal. Más de 99 vuelos de C-17A y C-5M se han dedicado exclusivamente al traslado de baterías de defensa, conforme a datos de fuentes especializadas como @TheIntelFrog.

.responsive {
width: 100%;
height: auto;
}

La acumulación de medios militares responde a la escalada con Teherán por la disputa nuclear y por la fuerte represión de manifestaciones registradas desde finales de 2025 y en las primeras semanas de este año. El gobierno de Estados Unidos ha reiterado su compromiso con la seguridad de sus aliados y la protección de las rutas marítimas, advirtiendo sobre el riesgo de incidentes que puedan escalar hacia una confrontación directa, según fuentes militares citadas por Reuters.

Los activos de inteligencia, como el RC-135 SIGINT y los sensores nucleares WC-135R, fortalecen la vigilancia sobre posibles actividades relacionadas con armas no convencionales en Irán. El refuerzo de capacidades de guerra electrónica busca garantizar superioridad en el espectro electromagnético, mientras que la cooperación de gobiernos regionales facilita el uso de bases y espacio aéreo para articular un corredor estratégico de movilización de tropas y equipos.

Mientras la operación continúa, Irán elevó la tensión al probar el misil naval de defensa aérea Sayyad-3G durante ejercicios en el estrecho de Ormuz, según medios iraníes. El Sayyad-3G, lanzado desde el buque Shahid Sayyad Shirazi, tiene un alcance de hasta 150 kilómetros y emplea lanzadores verticales que ofrecen cobertura de 360 grados para interceptar cazas, drones y misiles de crucero.

Las maniobras navales en el estrecho de Ormuz, ruta clave para el comercio de hidrocarburos, coincidieron con advertencias del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de ataques limitados contra Irán si fracasan las negociaciones sobre el programa nuclear. Trump fijó un plazo de 10 a 15 días para alcanzar un acuerdo tras contactos indirectos mediados por Omán en Mascate y por delegaciones en Ginebra.

En el último encuentro en Ginebra, Irán declaró haber alcanzado un consenso sobre principios rectores para un posible acuerdo, mientras que Washington reconoció avances pero señaló que Teherán no acepta las “líneas rojas” planteadas por la Casa Blanca. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó en una entrevista que presentará un borrador de acuerdo en los próximos días, y advirtió que Irán respondería si Estados Unidos recurre a “la lógica de la fuerza”.

Artículo anterior

Venezuela reconvierte el Helicoide en espacio social

Artículo siguiente

UEFA suspende provisionalmente a Prestianni por comportamiento discriminatorio y no jugará ante el Real Madrid

Continuar leyendo

Últimas noticias