2 de marzo de 2026
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Jornada de estudio eficiente y motivadora

Organizar el día de estudio de forma eficaz es decisivo para alcanzar metas exigentes. Joan López, especialista en aprendizaje y memoria consultado en el podcast Tengo un Plan, señala que el primer paso es distinguir con sinceridad lo esencial de lo accesorio en la rutina diaria.

“Lo más importante es que lo más importante sea lo más importante”, recalca López, y añade que identificar los elementos no negociables —como el tiempo dedicado al estudio— debe ser el eje de cualquier planificación eficiente.

Definir prioridades y objetivos

Antes de incorporar actividades complementarias, como hacer deporte o tomar pausas, López recomienda fijar objetivos concretos: cuántas páginas o qué contenidos se van a abordar y cuál es la meta del día. Explica que hay actividades negociables y otras que no lo son; por ejemplo, leer por ocio puede quedar fuera si interfiere con lo esencial.

Subraya la importancia de reservar cada día un periodo exclusivo para el estudio, independiente de otras obligaciones.

Identificar y proteger las ‘horas de oro’ de estudio

Las “horas de oro” son los momentos del día en que cada persona tiene más energía, concentración y capacidad de asimilación.

En la entrevista en Tengo un Plan, López recomienda aplicar un “protocolo de energía variable”: programar las tareas más exigentes en los periodos de mayor rendimiento personal.

“Hay que organizarse en función del tiempo y la energía: elegir qué se hace y dejar lo más difícil para cuando uno tiene más energía”, explica.

Avisa del riesgo de dejar lo complejo para las horas de menor energía, lo que suele llevar al aplazamiento recurrente de temas importantes.

Hábitos que potencian el rendimiento: deporte, descanso y alimentación

Algunos hábitos mejoran notablemente la eficacia del estudio. López destaca el impacto positivo del ejercicio físico en la memoria y la claridad mental.

No hace falta entrenar largas sesiones: entre 20 y 30 minutos de actividad física pueden ser suficientes para notar beneficios.

También advierte sobre reducir horas de sueño para ganar tiempo de estudio: las primeras seis horas de sueño reparan el organismo, pero aspectos como la atención, la concentración y el estado de ánimo se consolidan en las horas finales. Perder horas de descanso reduce la lucidez.

La alimentación influye en el rendimiento: conviene cuidar lo que se ingiere antes de las sesiones más exigentes. López sugiere ser selectivo con la comida previa al estudio intenso.

Respecto a complementos, recomienda omega-3 y magnesio para memoria y descanso, y melatonina en caso de insomnio. De forma personal, señala que el ayuno le ayuda a sentirse más lúcido y eficiente en jornadas largas.

Evaluación honesta y adaptación: flexibilidad de espacios y autodiagnóstico

Variar los espacios de estudio puede combatir el aburrimiento y la pérdida de motivación. “Si haces siempre lo mismo, a la misma hora y en el mismo sitio, llega un momento en que necesitas un cambio”, comenta López.

Propone alternar entre casa y biblioteca, pero advierte de no dedicar más tiempo a buscar el lugar perfecto que a estudiar. Recomienda un autodiagnóstico honesto sobre las horas realmente útiles dedicadas al aprendizaje.

Es importante distinguir cantidad y calidad: estudiar con mayor calidad permite subir el nivel y, si se estudia rápido y bien, se optimiza el tiempo disponible.

López concluye señalando que muchas personas cuidan su estado físico, pero pocas atienden de verdad al bienestar mental. Mantener una buena organización, hacer ejercicio y adoptar hábitos saludables es clave para quienes quieren destacar en el desafío de aprender y recordar.

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