Un incendio se declaró cerca de las 19:30 del martes en un depósito ubicado en la intersección de las calles Rucci y Liniers. El siniestro ocupó casi toda una manzana y se prolongó durante la madrugada; los bomberos y equipos de emergencia trabajaron para controlar las llamas en un sector aproximado de 30 por 40 metros. La presencia de gran cantidad de telas, productos y estanterías complicó las tareas de extinción y evitó una extinción más rápida y completa.
Tras las labores iniciales, el riesgo de derrumbe permaneció como una preocupación central. En uno de los sectores cedió una losa y parte del tinglado se desplazó; aunque esa estructura quedó en una posición estable, se describió como frágil. Por ese motivo, las autoridades recomendaron extremar las precauciones en las inmediaciones y establecieron un perímetro de seguridad alrededor del predio para proteger a transeúntes y residentes de posibles colapsos o nuevos incidentes.
Afortunadamente, el fuego no se propagó a galpones contiguos ni alcanzó las viviendas cercanas. La mercadería dentro del depósito estaba sectorizada y ordenada, lo que contribuyó a que la combustión quedara contenida dentro del área afectada y evitó una escalada del siniestro hacia otros inmuebles. Esa organización de la carga resultó clave para limitar el daño y facilitar las intervenciones de control.
Durante las primeras horas, por precaución, muchos vecinos se autoevacuaron y Defensa Civil colaboró en el desalojo preventivo de la zona. Las autoridades mantuvieron esa medida hasta confirmar que el incendio no representaba un peligro inminente para la comunidad. Además del perímetro, se adoptaron controles de acceso para que solo personal autorizado pudiera acercarse al lugar mientras se realizaban las tareas de aseguramiento y evaluación estructural.
En lo sucesivo, las labores se centraron en asegurar la estabilidad del edificio y en identificar los riesgos remanentes antes de permitir el retorno de residentes o la reanudación de actividades en la manzana afectada. Es probable que se requieran peritajes técnicos para determinar con precisión el alcance de los daños en la losa y el tinglado, así como para evaluar si existen condiciones que obliguen a reparaciones o a nuevos controles de seguridad.
Las autoridades instaron a la población a respetar el perímetro dispuesto y a atender las indicaciones de los equipos de emergencia hasta que se confirme la completa normalización de la zona.

