Panamá y Estados Unidos firmaron un Memorando de Entendimiento para fortalecer el sistema sanitario, con particular énfasis en la vigilancia epidemiológica, la prevención y la respuesta a enfermedades. El Gobierno panameño presenta la alianza como un avance hacia una mayor autosuficiencia institucional y la seguridad sanitaria regional.
El acuerdo, con una vigencia de tres años, establece una transición desde un modelo de apoyo técnico y financiero directo hacia un esquema de fortalecimiento estructural y transferencia de capacidades, con el propósito de que Panamá asuma mayor responsabilidad operativa y financiera en programas prioritarios, entre ellos la respuesta al VIH.
El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, afirmó que el país continuará liderando la respuesta al VIH y a otras enfermedades, incrementando la inversión y asumiendo más responsabilidades para consolidar un sistema de salud resiliente, eficiente y autosuficiente.
Señaló además que la alianza busca resultados concretos en la protección de vidas y en el fortalecimiento de la región.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, describió el memorando como una transición “ordenada” y “responsable”, calificándolo como una “graduación” y no como un cierre del apoyo.
Según su explicación, Panamá ha demostrado capacidad, compromiso y liderazgo en salud pública, y el acuerdo pretende sostener ese desempeño mediante herramientas y estructuras más duraderas.
El memorando se enmarca en la cooperación del U.S. President’s Emergency Plan for AIDS Relief (PEPFAR), programa que ha respaldado acciones de prevención, diagnóstico y tratamiento del VIH.
En esta nueva fase, el Ministerio de Salud (Minsa) propone reforzar el sistema de vigilancia epidemiológica incorporando tecnología y capacidades para detectar amenazas sanitarias de forma temprana y responder con mayor efectividad.
El U.S. President’s Emergency Plan for AIDS Relief (PEPFAR) es la principal iniciativa internacional del Gobierno de Estados Unidos para combatir el VIH/sida a nivel global.
Lanzado en 2003, el programa busca reducir la transmisión del virus, ampliar el acceso al diagnóstico y garantizar tratamiento antirretroviral a millones de personas en países de ingresos bajos y medianos.
PEPFAR combina financiamiento, asistencia técnica y fortalecimiento institucional para mejorar los sistemas de salud, promover la prevención y apoyar el control epidemiológico, constituyéndose en uno de los mayores esfuerzos bilaterales de salud pública.
El programa opera en más de 50 países, con especial concentración en África subsahariana, y también con presencia en América Latina, Asia y el Caribe.
Sus intervenciones incluyen acciones de prevención y tratamiento, atención a poblaciones vulnerables, fortalecimiento de laboratorios, capacitación del personal sanitario y desarrollo de sistemas de vigilancia epidemiológica.
Además de reducir la mortalidad y las nuevas infecciones, PEPFAR busca que los países beneficiarios avancen hacia la autosuficiencia sanitaria mediante la transferencia de capacidades y la sostenibilidad financiera de sus programas de respuesta al VIH.
La firma del acuerdo con Panamá se produce en un contexto de presión sostenida del VIH en el país: entre enero y octubre de 2025 se reportaron 1,059 nuevos casos de VIH y sida, y en Panamá viven más de 30,000 personas con el virus, con mayor concentración en hombres y en el grupo de 10 a 49 años, especialmente entre 20 y 29 años.
Las cifras también reflejan un reto crítico: más de 10,000 personas diagnosticadas podrían no estar en tratamiento. A fines de 2024 se registraban 21,034 usuarios en terapia antirretroviral (TARV), un componente clave para reducir la carga viral y cortar las cadenas de transmisión.
Según el Ejecutivo, el nuevo esquema pretende convertir la cooperación en una plataforma de capacidades permanentes: mejor registro de casos, mayor seguimiento, respuesta más rápida ante brotes y una coordinación más robusta para proteger a Panamá y reforzar la seguridad sanitaria regional.

