El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, reiteró este jueves su disposición a continuar los esfuerzos para normalizar las relaciones con Corea del Norte, pese al rechazo de Pyongyang a sus recientes llamados al diálogo.
En una reunión en la Presidencia, el mandatario subrayó la importancia de avanzar hacia la estabilidad y la paz en la península coreana: «Debemos poner fin, de manera decidida, al pasado que avanzaba hacia la confrontación y la guerra».
En contraste, Kim Jong-un, en el cierre del congreso del Partido de los Trabajadores, desestimó los llamamientos al diálogo de Lee y afirmó que Pyongyang «no tiene absolutamente ningún derecho a tratar con el enemigo más hostil».
Lee pidió una evaluación seria de las políticas empleadas hasta ahora hacia Corea del Norte, que, dijo, han contribuido a aumentar las tensiones; planteó revisar si «las amenazas y las humillaciones» han favorecido la paz o la seguridad de Corea del Sur.
El presidente insistió en la importancia de mantener los esfuerzos para mejorar la percepción política mutua y defendió la posibilidad de alcanzar la paz mediante el diálogo y la construcción sostenida de confianza y entendimiento.
Sus declaraciones se producen después de que Kim mostrara disposición a dialogar con Estados Unidos si se respeta la posición norcoreana y se retira la «política hostil» hacia Pyongyang, aunque volvió a rechazar cualquier contacto con Seúl.
Ambos países siguen técnicamente en guerra, ya que la Guerra de Corea (1950-1953) concluyó con un armisticio y no con un tratado de paz definitivo. Actualmente no hay negociaciones de alto nivel en curso.
En los últimos meses se han registrado nuevas tensiones por las maniobras militares conjuntas de Corea del Sur y Estados Unidos y por los ensayos balísticos de Corea del Norte, que justifica como respuesta defensiva ante lo que considera amenazas de Washington y Seúl.
Estados Unidos y Corea del Sur anunciaron que realizarán sus ejercicios anuales de primavera el próximo mes, en un contexto de estancamiento diplomático con Corea del Norte. Los ejercicios, denominados Freedom Shield, se llevarán a cabo del 9 al 19 de marzo para reforzar las capacidades de defensa combinadas.
Corea del Norte califica desde hace años estos ejercicios conjuntos como ensayos de invasión y los utiliza para intensificar sus propias demostraciones militares y pruebas de armas. Por su parte, Estados Unidos y Corea del Sur sostienen que las maniobras tienen un carácter estrictamente defensivo.
El anuncio se produjo después de que Corea del Norte celebrara una importante conferencia política en la que Kim Jong-un definió los objetivos principales en política interior, exterior y militar para los próximos cinco años.
Freedom Shield es uno de los dos ejercicios de mando que los aliados realizan cada año; el otro, Ulchi Freedom Shield, se celebra en agosto. Estas maniobras son en su mayoría simulaciones por ordenador diseñadas para evaluar las capacidades operativas conjuntas ante escenarios de guerra y desafíos de seguridad en evolución.
(Con información de Europa Press)

