1 de marzo de 2026
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Bases de inteligencia y operaciones espaciales chinas en América Latina

La cooperación espacial de China con países de América Latina ha pasado de intercambios científicos a la instalación de una red regional de infraestructuras que, aunque presentada como civil, tiene aplicaciones estratégicas y operativas. Mediante acuerdos bilaterales y multilaterales, las autoridades chinas han desplegado estaciones terrestres, radiotelescopios y centros de datos que pueden apoyar actividades de vigilancia satelital y recopilación de inteligencia con relevancia para el Ejército Popular de Liberación. Estas capacidades se integran en la doctrina tecnológica china para obtener ventaja en el dominio espacial y reforzar capacidades militares a escala global.

El desarrollo espacial es una prioridad central de la política china. La expansión de lo que se ha denominado un “corredor espacial” vinculado a la Franja y la Ruta responde a directrices orientadas a la autosuficiencia tecnológica y a la fusión entre usos civiles y militares. En este marco, la Conciencia Situacional Espacial —la capacidad de detectar, clasificar y rastrear objetos en órbita— depende en gran medida de la infraestructura en tierra. Por ello, el interés no se limita a la exploración científica, sino que incluye la planificación de operaciones y la protección de intereses estratégicos.

El Comité Selecto sobre China del Congreso de Estados Unidos publicó una investigación que documenta cómo Beijing ha utilizado infraestructura en América Latina para ampliar sus capacidades espaciales y de inteligencia. El informe, titulado “Pulling Latin America into China’s Orbit” (Atrayendo a América Latina hacia la órbita de China), es la segunda entrega del comité sobre la actividad china en la región.

El presidente del Comité, John Moolenaar, advirtió que las operaciones espaciales de China en la región representan un motivo de preocupación para la seguridad de Estados Unidos, dado el papel crítico que los satélites desempeñan en la vida cotidiana y en capacidades militares.

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El informe señala además recomendaciones para que aliados y socios actúen con prontitud para limitar la expansión de infraestructura sensible. En ese contexto, el presidente de Estados Unidos convocó una cumbre presidencial en el hotel Doral de Miami, prevista para el 7 de marzo, con la invitación a varios mandatarios de la región para coordinar respuestas.

La investigación del comité documenta una red de estaciones terrestres y telescopios de doble uso en varios países latinoamericanos, empleada para la recolección de inteligencia y para fortalecer capacidades operativas vinculadas al Ejército Popular de Liberación.

América Latina en la estrategia espacial china

América Latina tiene una posición estratégica para la cobertura espacial global. Al no disponer de una red amplia de infraestructuras fuera de su territorio, China ha suscrito acuerdos con gobiernos regionales para obtener seguimiento continuo y en tiempo real de activos espaciales, en particular satélites de otras potencias. Esta integración permite a China ampliar su vigilancia a lo largo de las órbitas que cruzan el hemisferio occidental.

Los compromisos con la región aparecen en documentos oficiales y en mecanismos multilaterales como la CELAC. Desde 2008, los convenios han evolucionado desde transferencias tecnológicas hacia formas más profundas de integración, apoyadas por declaraciones conjuntas y acuerdos que facilitan la presencia prolongada de infraestructura y personal chinos, como se refleja en la Declaración de Wuhan 2024.

Cooperación civil y su función militar encubierta

Gran parte de la cooperación se presentó como proyectos civiles —monitoreo ambiental, comunicaciones, navegación y formación científica— pero las instalaciones resultantes son de doble uso. La participación de agencias como la China National Space Administration y la China Satellite Launch and Tracking Control General, junto con cláusulas contractuales que permiten operar sistemas avanzados, implica que esas plataformas pueden ser utilizadas con fines de defensa y seguridad.

Laboratorios universitarios, radiotelescopios y centros de procesamiento potenciado por personal formado en China fortalecen una red de capacidad técnica que es aprovechable tanto para investigación como para recopilación de inteligencia militar. El fomento del multilateralismo y la digitalización regional han aumentado la dependencia tecnológica y diluido la separación entre actividades civiles y militares.

Según el informe, existen al menos 11 infraestructuras vinculadas a China repartidas en Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil. En Argentina, la Estación Espacio Lejano en Neuquén, establecida mediante un acuerdo de 50 años y financiada con aproximadamente 54 millones de dólares, dispone de una antena de 35 metros capaz de recibir señales satelitales y ofrecer sincronización para aplicaciones espaciales. El Observatorio Félix Aguilar (San Juan) y una estación en Río Gallegos amplían las capacidades de vigilancia y análisis; el proyecto CART fue cancelado en 2025 tras preocupaciones internacionales sobre su uso potencial.

En Venezuela, las estaciones de El Sombrero (Guárico) y Luepa (Bolívar) están formalmente gestionadas por agencias civiles, pero fueron construidas con tecnología asociada a capacidades de defensa china y facilitaron la integración de Venezuela en programas espaciales conjuntos.

En Bolivia, las estaciones de La Guardia (Santa Cruz) y Amachuma (La Paz) cuentan con antenas de hasta 13 metros y laboratorios de análisis de imágenes; técnicos locales y personal chino participan en su operación, y los contratos vigentes permiten usos duales de los datos recogidos.

En Chile, el Centro de Datos Astronómicos de Santiago alberga equipos de alto rendimiento y colabora con investigadores que mantienen vínculos técnicos con entidades chinas. Aunque proyectos en el Atacama fueron cancelados en 2025 por motivos de seguridad, el uso de algoritmos y técnicas de procesamiento sigue representando un punto de exposición tecnológica. La estación satelital de Santiago emplea sistemas de rastreo avanzado.

Brasil acoge la estación de Tucano y el laboratorio conjunto en Serra do Urubu, resultado de asociaciones entre empresas locales, entidades chinas y universidades. Protocolos de intercambio permiten el seguimiento de satélites en distintas órbitas y la cooperación incluye entrenamientos con la Fuerza Aérea Brasileña. El proyecto BINGO en Serra do Urubu incorpora herramientas de análisis capaces de identificar y clasificar señales relevantes para objetivos de seguridad.

Implicancias estratégicas y riesgo militar para la región

La presencia de esta red permite a China recolectar inteligencia, rastrear satélites y, en teoría, facilitar operaciones de largo alcance apoyadas por datos desde bases en América Latina, lo que tiene efectos en el equilibrio estratégico global. Estaciones terrestres, radiotelescopios y sistemas de telemetría y láser dan capacidad para localizar e identificar objetos espaciales y para alimentar sistemas de mando y control con información precisa.

Al operar en bandas de frecuencia compartidas con sistemas militares de otras potencias y al combinar análisis de señales para triangular posiciones de aviones y buques, se incrementan los riesgos de vigilancia persistente y de posibles interferencias a infraestructuras críticas. La integración de redes científicas y militares también puede facilitar la transmisión de datos útiles para sistemas de armamento modernos, mientras que plataformas móviles, como la flota Yuanwang, amplían la cobertura operativa.

Riesgos estratégicos y debate regional

La proliferación de infraestructura de doble uso ha generado preocupaciones sobre soberanía, transparencia y dependencia tecnológica en los países anfitriones. Suspensiones y cancelaciones de proyectos en Chile y Argentina respondieron en parte a advertencias sobre el uso de instalaciones científicas como nodos de inteligencia. El debate público se centra en la falta de mecanismos de control locales y en la opacidad de muchos acuerdos, lo que dificulta la supervisión independiente del destino de los datos.

Especialistas y actores internacionales recomiendan fortalecer marcos legales, realizar auditorías técnicas y promover alternativas de cooperación espacial que reduzcan la dependencia de tecnologías sensibles. Estados Unidos ha condicionado parte de su cooperación científico-defensiva a que los países latinoamericanos limiten el acceso chino a instalaciones sensibles y adopten controles más estrictos para proteger intereses estratégicos regionales.

En conjunto, la expansión de la red espacial china en América Latina ilustra cómo asociaciones civiles pueden transformarse en plataformas con importancia estratégica para la vigilancia y operaciones militares, lo que plantea retos sobre control, transparencia y gestión de riesgos en la región.

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