El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sometió este domingo a la aprobación del Gobierno la construcción de un aeropuerto en el sur del país para atender la creciente demanda turística.
«Solo así podremos dar una respuesta real a la creciente demanda de turistas y al tráfico aéreo de los millones de personas que llegan a Israel cada año, y que vendrán aún más, así como de los ciudadanos israelíes que vuelan al extranjero», afirmó Netanyahu, según un comunicado difundido por su oficina antes de la reunión del gabinete.
La nueva infraestructura se proyecta en la zona de Siclag, una localidad bíblica situada en el sur del histórico territorio de Judá, en el desierto del Néguev, cerca de la ciudad de Beersheba.
El mandatario aseguró que la obra estimulará el empleo, la accesibilidad y el turismo en el Néguev, una de las regiones con mayores dificultades económicas de Israel, donde la tasa de pobreza en 2024 era aproximadamente del 22%, según el Instituto Nacional de Seguros de Israel.
Entre los más afectados se encuentran unos 300.000 beduinos —árabes, muchos de ellos con ciudadanía israelí— que habitan el desierto; el Gobierno de Netanyahu lleva meses impulsando políticas para sedentarizar a estas comunidades y promover el establecimiento de asentamientos judíos en la zona.
Asimismo, Netanyahu anunció que promueve la construcción de otro aeropuerto en el norte, en Ramat David.
En la actualidad, los principales aeropuertos de Israel son el Internacional Ben Gurión (Tel Aviv), Ovda (al sur, cerca de Eilat) y Eilat-Ramon, además de dos aeropuertos regionales en Haifa y Rosh Piná.
No obstante, el turismo no se ha recuperado a los niveles previos desde 2023, año en que se produjeron los ataques de Hamás el 7 de octubre.
En 2023 llegaron a Israel alrededor de 3 millones de viajeros; esa cifra cayó a 960.000 en 2024 y se situó en aproximadamente 1,3 millones el año siguiente, según datos del Ministerio de Turismo.
Tras la entrada en vigor de un alto el fuego en Gaza el 10 de octubre, diversas fuentes han reportado violaciones continuas que habrían provocado numerosas víctimas palestinas: más de 600 muertos y más de 1.600 heridos desde entonces, según esos informes.
Medidas como la reapertura de rutas aéreas a Tel Aviv, la contratación de ‘influencers’ extranjeros, la recuperación de ciertas coberturas por parte de aseguradoras, la flexibilización de restricciones de viaje y la construcción de nuevos aeropuertos forman parte de la estrategia para mostrar normalidad y atraer turistas.
Sin embargo, la posibilidad de un eventual ataque de la Administración Trump contra Irán, que podría implicar a Israel, mantiene en incertidumbre el impulso turístico que busca el Gobierno de Netanyahu.
(con información de EFE)

