6 de febrero de 2026
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Luna, cuadripléjica tras un balazo en Córdoba, lamenta no poder correr con su hija

Días después del disparo que la dejó cuadripléjica, Luna, oriunda de Córdoba, relató cómo ocurrieron los hechos.

El ataque ocurrió la madrugada del sábado 31 de enero cuando atendía el kiosco familiar en el barrio Yapeyú; tras recibir el impacto comenzó a recuperarse y decidió contar los detalles de lo sucedido.

Esa noche estaba ordenando el local junto a allegados antes de cerrar: trabajaron hasta las 3:30 y luego se quedaron en la puerta preparando el cierre cuando se escucharon disparos.

Al oír los tiros, perdió la sensación en las piernas y cayó; intentó sostenerse con los brazos pero ya no tenía fuerzas.

Su pareja, junto con su hermana y un vecino, la trasladaron de urgencia al hospital, donde los médicos informaron sobre la gravedad de la lesión.

Los especialistas le comunicaron que la médula estaba muy dañada y que la lesión parecía irreversible.

Una de las médicas le dijo que, por el estado en que llegó y su incapacidad para sostener las piernas, era muy probable que no pudiera volver a caminar. Desde entonces permanece internada y comenzó un proceso de rehabilitación, además de enfrentar consecuencias emocionales.

Al referirse a su hija de un año y seis meses, expresó tristeza por las limitaciones que tendrá en el futuro, como no poder correr con ella ni tomarla de la mano para hacer compras.

Exigió que los responsables sean condenados y manifestó temor de que, por ser menores de edad, recuperen pronto la libertad.

Mientras avanza el proceso judicial, aseguró que su deseo es vivir con tranquilidad: salir del hospital, reencontrarse con su hija y aprender a convivir con las secuelas de este hecho que le cambió la vida.

Hasta el momento fueron detenidos tres adolescentes de entre 16 y 17 años; dos de ellos tienen antecedentes y entre ambos registran 33 ingresos a comisarías. Todos quedaron alojados en el Complejo Esperanza.

Según reconstruyó la madre de Luna, Betiana Bustos, el conflicto se habría iniciado por una discusión con el exnovio de su otra hija, en relación con un teléfono que supuestamente ella le había roto.

Durante esa discusión, el joven se apoderó de una perra bulldog francés y luego comenzó a extorsionarlas, pidiendo un millón de pesos; ofrecieron 400 mil y un iPhone, pero se negó. Bustos afirmó que la situación podría haberse evitado.

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