Argentina se ve afectada por un conflicto global entre Estados Unidos e Irán que genera incertidumbre sobre su duración y consecuencias. Los inversores se preguntan si la guerra provocará un cambio de régimen en Irán; si no lo hace, una victoria militar sería limitada en su impacto político.
La expectativa de un conflicto prolongado llevó a los mercados a adaptarse: tras repuntes iniciales suele instalarse una fase de estabilidad, sin entusiasmo generalizado.
En ese contexto, los activos de riesgo no avanzan. Las bolsas de Nueva York reflejaron esa cautela: si el S&P 500 cae más de 0,50% se anularían las ganancias del año, y el Nasdaq tecnológico acumula una baja de 2,50% en 2026.
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos continuaron su retroceso y su rendimiento subió a 4,06%, lo que complica la recuperación de los bonos de la región.
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El índice de mercados emergentes cayó 6,6% y el de Brasil 4,7%, movimientos que ayudan a explicar la depreciación de los bonos argentinos y la suba del riesgo país. Un aspecto favorable es que el peso no se depreció de forma significativa, y el Banco Central continuó comprando reservas. Sin embargo, la mayor aversión al riesgo dificulta el acceso a mercados internacionales para nuevas emisiones, ya que los bancos evitan asumir exposiciones adicionales.
Los dólares financieros tuvieron un leve aumento del 1,5%. El MEP cerró en 41.434 y el contado con liquidación (CCL) en 1.483 pesos. El dólar “blue” subió $5, hasta $1.425.
En el Mercado Libre de Cambios se negociaron USD 372 millones y el dólar mayorista ascendió $20 (+1,6%) a $1.415, acercándose al valor del “blue”. El Central compró USD 70 millones, pero las reservas cayeron USD 382 millones, a USD 46.135 millones, principalmente por la baja del oro y del yuan frente al dólar, que siguió al alza (+0,70%) frente a las seis principales monedas y estuvo cerca del máximo anual.
Los bonos soberanos registraron caídas inferiores a 0,5%, lo que impulsó el riesgo país en 6 unidades (+1,2%) hasta 573 puntos básicos, tras haber rozado los 600.
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El S&P Merval (acciones líderes) retrocedió 0,2% en pesos y 1,2% en dólares, una caída moderada frente a pérdidas más pronunciadas en la región: BOVESPA -3,28%, México -3,04% y Chile -3,02%.
Para Inversiones Pergamino, el panorama estructural es positivo: el programa económico es consistente, la disciplina fiscal se mantiene y el marco pro mercado ha sido ratificado. No obstante, la alta volatilidad internacional limita el potencial de suba en el corto plazo. Argentina no depende solo de su normalización interna, sino también de una mejora en el apetito global por riesgo; hoy los precios responden más al contexto externo que a la política doméstica.
Federico Filippini, Head of Research & Strategy de Adcap Grupo Financiero, señaló que este escenario ya provocó un movimiento global de aversión al riesgo, con monedas y bonos de mercados emergentes bajo presión.
La colocación de Obligaciones Negociables del Banco Ciudad funcionó como un test: la entidad emitió títulos en UVAs por $99.418 millones y rechazó ofertas por algo más de $57.000 millones. Las ON ofrecen 7,50% más UVAs a 24 meses y 7,95% más UVAs a 36 meses, rendimientos inferiores a instrumentos comparables. Las emisiones obtuvieron la calificación “AA+.ar” de Moody’s Local y el fondeo se destinará a préstamos hipotecarios.
Las tasas de interés continuaron descendiendo. Las LECAP con vencimiento hasta fin de noviembre rinden menos del 2,3% efectivo mensual, lo que explica la demanda por títulos ajustados por inflación.
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El informe de la consultora F2, dirigida por Andrés Reschini, indicó que el peso, que en la rueda previa se había comportado en sentido contrario al resto del mundo, terminó cediendo ante la presión global; aun así mantiene cierta fortaleza relativa frente a otras monedas, sobre todo las regionales.
F2 agregó que el mercado de futuros vivió una jornada intensa: el volumen total alcanzó 1.864.089 contratos, el mayor desde el 27 de enero. La primera posición concentró 1.235.606 contratos, el registro más alto para ese vencimiento desde el 28 de octubre pasado. Además, las operaciones con bonos dollar linked en BYMA (t+1) llegaron a un volumen de USD 328 millones (valor nominal), el mayor desde el 27 de enero, fecha en la que se fijó el tipo de cambio para el pago de la D30E6.
En términos de posiciones, la de marzo perdió alrededor de 31 millones en interés abierto, mientras que la de abril aumentó en 41 millones, lo que hace evidente la provisión oficial de liquidez en la curva dollar linked, sobre todo en letras, y ayudó a moderar el avance del tipo de cambio, que cerró en $1.415 (+1,43%), según el informe.
Durante la noche, las cotizaciones overnight mostraban una moderada baja y las Bolsas de Nueva York operaban con leves alzas. El oro subía 0,46% y el petróleo 0,72%. En conjunto, los datos sugieren que los inversores se acomodan a la nueva situación sin asumir riesgos significativos.

