Una nueva máquina desarrollada por el químico Omar Yaghi permite obtener hasta 1.000 litros de agua potable por día a partir de la humedad del aire, incluso en entornos desérticos con niveles de humedad relativos inferiores al 20%.
Presentado por la startup tecnológica Atoco, el dispositivo emplea materiales diseñados a escala molecular —conocidos como marcos metálico-orgánicos (MOF)— que capturan el vapor de agua atmosférico y lo condensan empleando únicamente energía térmica, sin depender de grandes infraestructuras eléctricas. La tecnología se plantea como una alternativa sostenible para regiones afectadas por sequías o con acceso limitado a fuentes de agua convencionales.
Según reportes del diario británico The Guardian, la máquina opera en condiciones extremas al atrapar moléculas de agua en los poros microscópicos de los MOF y liberar la humedad mediante calor solar o de baja intensidad, que posteriormente se condensa en forma líquida.
A diferencia de los generadores de agua tradicionales, este sistema puede funcionar de manera autónoma y descentralizada, lo que lo hace apto para comunidades remotas o zonas afectadas por desastres naturales. El dispositivo busca aumentar la resiliencia hídrica en áreas vulnerables, especialmente en islas del Caribe y regiones del África subsahariana, donde la sequía y los fenómenos meteorológicos extremos afectan la seguridad alimentaria y el bienestar de la población.
Funcionamiento y aportes de la tecnología
Además, la máquina se presenta como una alternativa menos invasiva frente a la desalinización, al evitar la generación de salmuera concentrada que puede dañar los ecosistemas marinos. Funcionarios y especialistas en recursos hídricos consideran que la recolección de agua atmosférica constituye una oportunidad relevante para afrontar la crisis global del agua, que según la Universidad de las Naciones Unidas afecta a aproximadamente el 75% de la población mundial.
La innovación se basa en los marcos metálico-orgánicos (MOF), materiales porosos que atrapan moléculas de agua en su estructura. El proceso no requiere electricidad convencional: la humedad atrapada se libera con calor —principalmente solar o de baja intensidad— y luego se condensa para obtener agua líquida. Según Yaghi, la tecnología puede ser útil en lugares donde otras soluciones fracasan por falta de infraestructura, así como para comunidades aisladas o en emergencias climáticas.
De este modo, la recolección de agua atmosférica se postula como alternativa a la importación de agua o a sistemas centralizados que resultan vulnerables a huracanes y fallos de infraestructura. Países del Caribe y diversas regiones africanas han mostrado interés en implementar esta solución para garantizar suministros en situaciones críticas y reducir costos energéticos y logísticos asociados con la obtención tradicional de agua potable.
Desafíos globales del agua
La propuesta de Yaghi llega en un contexto de creciente escasez hídrica global. Un informe reciente de la Universidad de las Naciones Unidas advierte que el 75% de la población mundial vive en países donde el agua es escasa o insegura. Además, más de la mitad de los lagos de gran tamaño están en proceso de desecación y alrededor de 2.000 millones de personas habitan suelos que se hunden por la sobreexplotación de acuíferos. El crecimiento poblacional, el cambio climático y el aumento de la demanda de agua agravan esta situación y subrayan la necesidad de soluciones descentralizadas.
El consumo de agua continúa en aumento: países como Estados Unidos, Australia, Italia y Japón figuran entre los que tienen mayor consumo per cápita, superando los 350 litros diarios por persona. En regiones de África oriental y meridional, la sequía reduce la producción agrícola, genera hambre aguda y provoca crisis energéticas, como la experimentada en Zambia tras la disminución del caudal del Zambeze.
Impacto social y ambiental
El desarrollo de la máquina de recolección de agua atmosférica responde a la demanda de soluciones sostenibles y eficientes frente a la escasez y la vulnerabilidad hídrica. La posibilidad de generar agua potable in situ, sin contaminar ni depender de infraestructuras costosas, abre nuevas opciones para comunidades afectadas por retos climáticos y humanitarios. La experiencia personal de Yaghi, marcada por una infancia con acceso irregular al agua, refuerza el valor social del proyecto.
La tecnología de captura de agua atmosférica puede contribuir a garantizar el acceso al agua potable y a reducir la dependencia de métodos que ponen en riesgo el equilibrio ecológico. Su implementación tendría el potencial de mejorar las condiciones de vida de millones de personas, especialmente en zonas rurales, islas y áreas áridas donde el agua es un recurso escaso y esencial.



