El jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, informó el miércoles que las fuerzas estadounidenses han atacado más de 10.000 objetivos militares en Irán desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero.
En un video de tres minutos, Cooper afirmó que los bombardeos dañaron o destruyeron más de dos tercios de las instalaciones iraníes dedicadas a la producción de misiles, vehículos aéreos no tripulados y armamento naval, y que también se afectaron partes significativas de los astilleros del país.
El almirante sostuvo que las operaciones redujeron de manera importante la capacidad militar iraní en varios frentes estratégicos, aunque evitó dar detalles sobre las ubicaciones concretas de los ataques o el estado actual de las fuerzas iraníes. Tampoco precisó la posible duración del conflicto, que se mantiene rodeado de incertidumbre.
Cooper tampoco se refirió a eventuales esfuerzos para reabrir completamente el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave para el comercio energético mundial que Irán ha mantenido en la práctica cerrada para buena parte del tráfico comercial.
La guerra entró en su cuarta semana tras la escalada iniciada el 28 de febrero con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel en territorio iraní. En respuesta, Irán lanzó ráfagas de misiles y drones contra Israel y objetivos estratégicos en el Golfo, además de mantener el bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que circula cerca de una quinta parte del suministro mundial de crudo.
En paralelo, el presidente Donald Trump declaró el miércoles que su administración mantiene contactos con Irán pese a las negaciones públicas desde Teherán. Durante una cena con legisladores republicanos dijo que Irán “está negociando” y que desea llegar a un acuerdo, aunque teme reconocerlo públicamente por temor a represalias internas.
También agregó que, según su visión, Irán teme además una acción letal por parte de Estados Unidos.
Las manifestaciones del presidente se produjeron después de que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmara que su país “no tiene la intención de negociar”, una postura que contrasta con la versión ofrecida por la Casa Blanca.
Trump señaló además que Irán está siendo “diezmado” en el conflicto, en un contexto en el que Teherán mantiene presión sobre el estrecho de Ormuz.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt reforzó la advertencia sobre una posible escalada y afirmó que el presidente no está haciendo una amenaza frívola, advirtiendo que Irán no debería volver a equivocarse.
Leavitt añadió que “las conversaciones continúan” y las calificó de productivas, aunque reconoció que parte de la información divulgada sobre una propuesta estadounidense “no es completamente precisa”.
Medios estatales iraníes difundieron que un funcionario no identificado aseguró que Teherán respondió “negativamente” a un supuesto plan de 15 puntos presentado por Washington. La Casa Blanca evitó confirmar los detalles de esa iniciativa y no especificó con qué interlocutores iraníes mantiene contactos.
La portavoz sostuvo que existen canales indirectos de diálogo y afirmó que Washington considera que Irán se encuentra en una situación militar adversa. Advirtió que, si Irán no acepta la realidad actual y no asume una derrota militar según la versión estadounidense, la administración tomará medidas más duras.
En las últimas semanas, Estados Unidos aumentó su despliegue militar en la región, enviando fuerzas aerotransportadas y unidades de marines al Golfo, en medio de especulaciones sobre una posible ampliación del conflicto.
La administración estadounidense asegura que la ofensiva tiene objetivos definidos y un plazo estimado. Según Leavitt, la duración prevista de las operaciones estaría entre cuatro y seis semanas.
(Con información de AFP)



