29 de marzo de 2026
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Ketamina hallada en Caballito: qué es y cómo afecta la salud

Un operativo policial realizado este sábado en el barrio porteño de Caballito culminó con la detención de un camionero luego de hallar cerca de 400 litros de ketamina líquida. Fuentes policiales informaron a Infobae que el material incautado tiene un valor aproximado de USD 1,5 millones.

El procedimiento se desarrolló alrededor de las 14 en Avenida Alberdi al 500, donde los agentes observaron un camión Scania con patente paraguaya estacionado en doble fila. El conductor, de unos 30 años y acompañado por otro hombre, despertó sospechas por su comportamiento. La ketamina estaba oculta en uno de los tanques del vehículo.

Según Harvard Health, la ketamina es una droga psicodélica atípica, clasificada como disociativa, cuya utilización y popularidad han crecido en los últimos años.

Ketamina: usos médicos, comercio ilícito y efectos en la salud física y mental

El Departamento de Justicia de Estados Unidos describe la ketamina como un compuesto químico empleado como anestésico en medicina humana y veterinaria, desarrollado como alternativa a la fenciclidina (PCP). Aunque se comercializa legalmente en contextos médicos, existe una producción y distribución ilegal creciente. En el mercado ilícito puede encontrarse en polvo o en solución líquida y consumirse de distintas maneras: mezclada en bebidas, fumada con marihuana o tabaco, inhalada como polvo o inyectada intramuscularmente.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) señala que la ketamina provoca efectos psicoactivos que alteran la percepción, el estado de ánimo y la relación con el entorno. A dosis elevadas puede generar estados de disociación profunda —conocidos entre usuarios como “agujero k”— caracterizados por confusión e inmovilidad.

La FDA indica además que la ketamina está aprobada como anestésico en humanos y animales, y que un derivado llamado esketamina tiene aprobación para tratar la depresión resistente a otros tratamientos. No obstante, la ketamina en sí no cuenta con aprobación general para trastornos psiquiátricos y su uso en ese ámbito suele restringirse a clínicas especializadas cuando han fracasado otras opciones terapéuticas, según Harvard Health.

El uso no regulado de ketamina conlleva riesgos agudos: dolor de cabeza, mareos, somnolencia, dificultades en el habla, entumecimiento, visión borrosa, náuseas y elevación de la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Estos peligros aumentan significativamente cuando se combina con otras sustancias, especialmente opioides o GHB, lo que puede derivar en depresión respiratoria aguda y situaciones potencialmente mortales.

Un estudio del National Institute on Drug Abuse (NIDA) reportó un aumento del 81% en incidentes relacionados con ketamina notificados a centros de control de intoxicaciones en Estados Unidos entre 2019 y 2021. El análisis indicó que la mayoría de los casos graves involucraron consumo simultáneo de ketamina y otras drogas.

El consumo prolongado o excesivo se asocia con deterioro de la memoria, episodios de depresión, ansiedad y cuadros psicóticos; estas secuelas pueden persistir varias semanas después de la abstinencia. Además, la ketamina empleada con fines recreativos puede provocar dependencia física y psicológica en consumidores habituales.

En el plano físico, el impacto alcanza también al aparato urinario y renal. El doctor Enrique de Rosa Alabaster, en colaboración con Infobae, advirtió que el uso regular de ketamina está vinculado a un aumento de problemas vesicales y complicaciones urológicas —incluyendo dolor tipo “k-cramps” y una uropatía inducida por ketamina— que puede presentar síntomas similares a una infección urinaria y, en casos crónicos, lesiones vesicales severas.

Harvard Health subraya que la ketamina no cura la depresión sino que puede mejorar los síntomas de forma temporal, por lo que su efecto no debe considerarse curativo.

A pesar de los avances en investigación sobre sus aplicaciones médicas, la ketamina producida o comercializada ilegalmente sigue siendo un psicoactivo con riesgos agudos y crónicos elevados. Como ha señalado el doctor De Rosa Alabaster, la percepción de un uso recreacional “inocuo” no tiene en cuenta el daño sistémico que la droga puede causar, que abarca tanto efectos neuropsiquiátricos como secuelas orgánicas graves.

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