31 de marzo de 2026
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Tribunal británico no define paternidad de una niña en disputa entre gemelos

En una decisión inusual que evidencia los límites actuales de la ciencia forense, el Tribunal de Apelación de Inglaterra y Gales suspendió la determinación de la paternidad de una niña al concluir que no es posible identificar cuál de dos hermanos gemelos idénticos es su progenitor.

El caso, que sitúa en el cruce entre biología y derecho, involucra a una mujer que mantuvo relaciones sexuales con ambos hombres con apenas cuatro días de diferencia durante la ventana de concepción.

El asunto llegó a la justicia después de que uno de los gemelos fuera inscrito inicialmente como padre en el certificado de nacimiento de la menor, identificada como “P”. El otro hermano y la madre solicitaron una revisión para que se reconozca la imposibilidad de determinar la paternidad y, en consecuencia, se aclare la responsabilidad legal sobre la niña.

El tribunal, presidido por Sir Andrew McFarlane e integrado también por Lady Justice King y Lord Justice Stuart-Smith, concluyó que las pruebas de ADN disponibles solo permiten afirmar que cualquiera de los dos podría ser el padre, sin poder distinguir entre ellos, lo que equivale a una probabilidad del 50% para cada uno.

Ante esa imposibilidad técnica, los jueces decidieron que, de momento, ninguno de los dos hombres asumirá responsabilidad parental hasta que haya nuevas actuaciones judiciales o avances científicos que permitan mayor precisión. Las identidades de los implicados se mantuvieron en reserva para proteger la intimidad de la menor.

McFarlane ofreció una reflexión con matices legales y filosóficos: la “verdad” sobre la paternidad, por ahora, es binaria —uno u otro de los gemelos— pero no es posible determinar cuál—. Admitió que en el futuro la ciencia podría dar una respuesta más concluyente, aunque hoy esa vía implicaría costes muy elevados.

En instancias previas se había confirmado que ambos hermanos mantuvieron relaciones con la mujer durante el mismo ciclo fértil, de modo que la probabilidad de paternidad es exactamente la misma para cada uno.

El fallo añadió una precisión importante: la incapacidad para probar un hecho no equivale a demostrar que ese hecho es falso. El tribunal evitó declarar que el primer gemelo no es el padre, pero sí estableció que no hay pruebas suficientes para afirmar que lo es. Esta distinción técnica tiene efectos legales y sobre derechos.

Además, los magistrados señalaron que prolongar la ambigüedad no beneficia a la menor, lo que deja abierta la posibilidad de decisiones futuras que prioricen el interés y el bienestar del niño por encima de la certeza biológica.

Casos de este tipo ya se habían empezado a ver en tribunales del Reino Unido.

En 2024, una situación parecida llevó a especialistas del King’s College de Londres a proponer la secuenciación completa del genoma, que examina el 100% del ADN. No obstante, además de su coste muy elevado —que puede llegar a las 90.000 libras (unos 119.256 dólares)—, esta técnica todavía no asegura resultados definitivos.

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