6 de abril de 2026
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Por qué Artemis II no va directo a la Luna y qué hará

La misión Artemis II de la NASA atrae atención no solo por su objetivo de llevar humanos alrededor de la Luna, sino por la forma en que se realizará el viaje. La nave Orion no viaja en línea recta hacia el satélite; en lugar de eso, sigue una trayectoria calculada según principios de la física orbital. Se envía a un punto del espacio donde su recorrido intersectará la órbita lunar, de modo que será la Luna la que “llegue” al encuentro.

En el espacio no hay rutas directas como en la Tierra porque todos los cuerpos están en movimiento: la Tierra gira y la Luna orbita. Las trayectorias se diseñan para optimizar combustible, velocidad y precisión, aprovechando la gravedad y el movimiento de los cuerpos celestes. Artemis II será lanzada por el cohete SLS y luego seguirá una trayectoria de retorno libre, que permite rodear la Luna y regresar a la Tierra sin grandes correcciones de motor. Esto reduce el consumo de combustible y aumenta la seguridad al ofrecer una trayectoria de retorno automático en caso de emergencia.

En resumen: la misión aprovecha sincronización orbital y asistencia gravitatoria para ahorrar combustible, minimizar riesgos y facilitar un regreso seguro, en lugar de intentar un vuelo directo hacia la Luna.

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