Guido Icardi habló con Moria Casán sobre la distancia que lo alejó de su hermano Mauro y dio detalles sobre la relación rota entre ambos. Dijo que hace “10 u 11 años” que casi no mantienen contacto; a veces se envían saludos de cumpleaños, pero nada más. Ante la pregunta de si busca provecho económico con la exposición del conflicto, respondió que no la busca, pero reconoció que la repercusión mediática le sirve para visibilizar sus emprendimientos.
Guido explicó que trabaja como tatuador y que planea lanzar una línea de ropa llamada “Lealtad a la sangre”, por lo que la atención pública puede beneficiar esos proyectos. Aclaró también la diferencia de edades: Mauro tiene 33 años y él 29, por lo que cuando dejaron de hablarse tenían alrededor de 22 y 19 años.
Según Guido, el éxito de Mauro en el fútbol y la mejora económica cambiaron su forma de relacionarse: creció social y económicamente y se distanció de la familia. Contó que la familia pasó por tensiones recurrentes —por ejemplo, sus padres no se dirigieron la palabra en la boda de Mauro— y que planes conjuntos, como una marca de ropa, quedaron en el olvido cuando a Mauro le fue bien. También relató que su hermana Ivana volvió al país pero no lo llamó; luego leyeron un mensaje suyo en el que afirmaba que había regresado “únicamente por trabajo”.
En sus declaraciones Guido mostró tristeza por el distanciamiento y afirmó tener muchas historias compartidas con Mauro, pero señaló que la plata y el cambio de vida fueron factores clave en la ruptura de la cercanía familiar.



