8 de abril de 2026
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Fútbol italiano: fuera del Mundial y de la élite europea

La eliminación de Italia del Mundial 2026, tras perder ante Bosnia y Herzegovina en el repechaje, puso de manifiesto la gravedad de la crisis en el fútbol italiano. La selección no estará en la cita por tercera edición consecutiva, en un momento en el que además ningún club italiano alcanzó los cuartos de final de la Champions League.

Ese panorama sugiere que el enfoque táctico predominante en Italia está obsoleto y desconectado de las tendencias actuales del fútbol europeo, lo que ha relegado a la Azzurra a un papel secundario.

En un análisis para The Guardian, el exfutbolista Philip Lahm señaló que la falta de renovación táctica y la inercia en metodologías sitúan a Italia en desventaja frente a selecciones y clubes que han evolucionado hacia modelos más modernos.

Lahm subrayó la comparación con España, cuyo estilo basado en la posesión y la cooperación colectiva se ha impuesto en las competiciones más importantes de Europa, y advirtió que otros países, si no se adaptan, podrían sufrir un declive similar.

Según Lahm: “El modelo español, centrado en la posesión y en la colaboración entre jugadores, ha dominado los torneos internacionales durante años; el fútbol italiano se ha quedado rezagado respecto a esas potencias”.

Las raíces de la crisis táctica en Italia

Para Lahm, uno de los factores del declive es la persistencia del marcaje individual como recurso principal. Recordó anécdotas de la vieja escuela alemana —“¡Sigue a tu rival hasta el baño!”— para ilustrar una filosofía defensiva en la que el defensor se limita a seguir a su oponente sin pensar colectivamente.

Este enfoque volvió a ponerse de moda en algunos clubes italianos después del éxito de Atalanta en la Europa League 2024, cuando el equipo aplicó con notoriedad métodos de presión individual.

No obstante, la experiencia de Atalanta mostró los límites de ese planteamiento. En los octavos de final de la Champions League frente al Bayern Múnich, el equipo italiano encajó diez goles en una eliminatoria claramente desequilibrada.

Lahm explicó que ante rivales de superior calidad individual el marcaje al hombre resulta insuficiente: genera espacios amplios y vulnerabilidades que pueden explotarse con mucha facilidad, como ocurrió en esa eliminatoria.

En su diagnóstico, la táctica del seguimiento individual solo puede servir como recurso puntual para sorprender, pero no es sostenible en el tiempo: “Un campo de fútbol es demasiado grande para usar eso como estrategia fija”, señaló.

El modelo español: organización, posesión y éxito

Frente a esas limitaciones, España ha consolidado un modelo basado en la posesión, la presión organizada y la cooperación entre jugadores, con una defensa orientada al balón, roles y posiciones definidas y un fútbol de combinación que busca llevar el juego al campo rival.

El resultado se refleja en los palmarés: desde 2000, los clubes españoles han conquistado 24 títulos en las tres principales competiciones europeas, frente a 11 de Inglaterra, 5 de Italia y 4 de Alemania. En las últimas 12 ediciones de la Champions League, equipos de La Liga lograron el trofeo en siete ocasiones.

En la temporada en curso, España es además la nación con mayor presencia en los cuartos de final, con Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid entre los clasificados.

La influencia de la escuela española trasciende la liga local: entrenadores españoles como Mikel Arteta, Luis Enrique y Unai Emery han trasladado ese enfoque a otros países, y técnicos vinculados a la Serie A también están incorporando elementos de esa filosofía en clubes italianos.

Lahm destacó la presencia masiva de entrenadores españoles en las fases finales de las competiciones europeas: “En los octavos de final de las tres grandes competiciones había once entrenadores españoles, más del doble que el siguiente país”, indicó.

La hegemonía se refleja igualmente en selecciones: tres de los últimos cinco títulos europeos han sido para España, y bajo la dirección de Luis de la Fuente la selección vuelve a ser considerada favorita en citas internacionales. Para Lahm, la escuela española ha desplazado a la italiana como referente táctico, mientras que Italia sigue formando entrenadores pero sus equipos ya no acumulan victorias de primer nivel.

Consecuencias y escenarios futuros

La crisis italiana tiene efectos tangibles: ausencia de clubes en cuartos de la Champions, eliminación en el repechaje mundialista y una percepción de escasez de jugadores con proyección internacional. Lahm, pese a críticas internas en Alemania sobre su visión, mantiene que al fútbol italiano le faltan intensidad, dinamismo, preparación atlética e iniciativa, factores que han reducido la presencia de futbolistas de élite.

La derrota frente a Bosnia y Herzegovina no es un hecho aislado: en 2022 la selección ya quedó fuera del Mundial tras perder con Macedonia del Norte. En ese periodo, la generación de talento ha disminuido y los clubes italianos han perdido competitividad respecto a sus homólogos europeos.

El horizonte inmediato exige una revisión profunda del modelo: la Federación Italiana de Fútbol enfrenta el reto de modernizar estructuras, actualizar enfoques tácticos y reforzar la preparación física y el desarrollo de jóvenes jugadores para recuperar competitividad y volver a situarse entre los protagonistas del fútbol internacional.

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