8 de abril de 2026
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Solución logística escalable para problemas cotidianos

En una operación donde cada detalle incide directamente en la experiencia del usuario, la coordinación es fundamental. “La logística funciona como un engranaje: todo debe operar de forma conjunta y coordinada”, explica Melina al describir los retos de un servicio que exige precisión cada día.

Desde esa perspectiva, relata cómo fue construir y escalar una propuesta de transporte en un contexto lleno de imprevistos y con la necesidad de respuestas inmediatas.

¿Cómo surge tu perfil emprendedor y el paso hacia el transporte?

Crecer en una familia de empresarios fue su primera escuela: desde niña observó el trabajo cotidiano y lo asumió como parte de su vida. Su emprendimiento comenzó a los 13 años, cuando invirtió los ahorros que tenía, 12.000 pesos, para comprar una caja de maquillaje; su sueño siempre fue tener una empresa.

Más adelante incursionó en el transporte, primero alquilando micros para eventos. A los 17 años detectó una necesidad clara: no existía un servicio eficiente desde la zona norte de Tigre hasta las puertas de las universidades. Esa oportunidad, unida a la experiencia que acumuló, dio origen al proyecto.

En ese proceso, ¿cuáles fueron los principales desafíos operativos y de logística?

Al inicio no dimensionaba la responsabilidad: lo veía como un juego hasta que empezó a liderar un equipo y a tener a familias confiando en que sus hijos llegarían a la universidad. Uno de los mayores desafíos fue aprender a delegar, porque estaba muy involucrada en la operativa diaria y le costaba soltarse.

Otro problema importante fue la flota: los proveedores disponibles ofrecían pocas unidades, lo que limitaba el crecimiento. Para mantener la calidad mientras escalaban, fue necesario buscar alianzas estratégicas con empresas más grandes.

¿Qué dificultades encontraste al empezar, tanto por tu edad como por el sector?

Su edad fue una barrera: siendo muy joven no la tomaban en serio. Tenía entusiasmo y energía, pero aún estaba aprendiendo a negociar, a tratar con proveedores y a gestionar la atención al cliente.

Además, al tratarse de un sector tradicionalmente masculino, en sus primeras reuniones pidió que la acompañara su padre por la percepción de que no la considerarían. Con el tiempo comprobó que la comunicación, el respeto y la responsabilidad son decisivos. Hoy cuenta con un equipo que comparte la visión y facilita un trabajo más colaborativo.

¿Cómo describís el rol de la logística dentro de la operación diaria?

La logística incluye muchas variables que no siempre dependen de uno. Se puede optimizar rutas, horarios y procesos, pero en el día a día aparecen situaciones que lo trastocan todo.

Funciona como un engranaje en el que todo debe estar coordinado; cuando algo falla, la reacción debe ser inmediata. Si se rompe un micro o surge un imprevisto, hay que dar una solución en el momento porque hay personas esperando y la rapidez en la resolución es clave para que el sistema continúe funcionando.

Hoy, con una operación en crecimiento, ¿qué desafíos aparecen en esta nueva etapa?

Actualmente transportan a 500 estudiantes diarios y están expandiéndose hacia nuevas zonas y ciudades importantes del país. Uno de los desafíos, la flota, se resolvió mediante una alianza estratégica.

El foco ahora está en la automatización: antes había muchos procesos manuales gestionados con Excel y WhatsApp, y el equipo no alcanzaba. Están implementando sistemas de reservas, CRM y otras herramientas para hacer la gestión más eficiente. El desafío es acelerar y escalar sin perder la cercanía con el cliente, que es su diferenciador.

¿Qué aprendizajes de la logística creés que pueden aplicarse a otras industrias?

Un aprendizaje clave es mantener la cercanía con el cliente. En empresas grandes suele existir una distancia que dificulta la comunicación y el contacto humano.

La posibilidad de hablar con una persona real genera confianza; esa relación directa es algo que sus clientes valoran especialmente.

¿Qué mensaje le dejarías a quienes están empezando?

Que se animen. Las mejores ideas surgen de problemas cotidianos y no hace falta tener todas las respuestas para comenzar. Hay que atreverse, equivocarse, mejorar constantemente, ser autodidacta y pedir ayuda cuando haga falta. El ecosistema emprendedor es amplio y hay mucha gente dispuesta a acompañar: los emprendedores facilitan la vida de los demás.

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