El régimen de Irán informó en la madrugada del lunes que mantendrá restringido el tránsito por el estrecho de Ormuz y condicionó su reapertura al levantamiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos a sus puertos. La medida se produce en un contexto de tensión, con un alto el fuego que vence el miércoles, y según el vicepresidente primero Mohamed Reza Aref, la seguridad de ese paso estratégico “no es gratis”, vinculando la estabilidad del mercado energético al fin de la presión sobre Teherán.
Reza Aref afirmó que “la seguridad del estrecho de Ormuz no es gratis” tras la decisión de restringir nuevamente el tránsito marítimo, anunciada después de que Irán denunciara que Washington incumplió los términos del alto el fuego pactado el 8 de abril. Señaló además que no se puede limitar la exportación de petróleo iraní y al mismo tiempo esperar que la seguridad sea gratuita para otros actores.
El vicepresidente advirtió que la elección es entre un mercado petrolero libre para todos o el riesgo de que todos deban asumir costes considerables, y subrayó que la estabilidad de los precios energéticos depende de un fin garantizado y duradero a la presión económica y militar contra Irán y sus aliados.
Más temprano, el portavoz de la Cancillería, Esmail Baqaei, calificó de “ilegal” el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes, al que describió como “castigo colectivo” y “un crimen de guerra contra la humanidad”. Las autoridades iraníes dijeron que el estrecho solo se reabrirá cuando Washington levante ese bloqueo, en el tramo final de la tregua de dos semanas acordada entre ambas partes.
Estas declaraciones coinciden con preparativos diplomáticos para una nueva ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el envío de representantes estadounidenses a Pakistán para intentar retomar el diálogo tras un primer encuentro sin avances considerables, aunque la participación iraní en esas conversaciones no está confirmada.
Persisten diferencias en asuntos centrales como el programa nuclear de Irán, la influencia regional de Teherán y el control del tráfico marítimo en el Golfo. Además, continúa el bloqueo estadounidense a buques con destino a puertos iraníes, una medida que Irán considera ilegítima.
En ese marco, las autoridades iraníes han advertido que no permitirán el libre tránsito por el estrecho mientras sus propias exportaciones sigan restringidas.
“Es imposible que otros pasen por el estrecho de Ormuz mientras nosotros no podamos”, declaró el presidente del Parlamento iraní, Mohammed Bagher Qalibaf.
La situación en la región sigue siendo volátil: decenas de embarcaciones esperan autorización para cruzar el paso marítimo, mientras se mantienen restricciones y controles por parte de ambos países.
La interrupción del flujo comercial amenaza con afectar el suministro global de energía y de otros bienes esenciales.
(Con información de Europa Press)



