Aunque aún provoca cierta desconfianza y escepticismo, la llegada de los autos híbridos constituye uno de los cambios más importantes en la industria automotriz argentina.
Esta transformación puede explicarse con tres argumentos principales.
En primer lugar, crece la oferta global: la mayoría de las marcas está incorporando tecnologías electrificadas para mantener su rentabilidad y cumplir con normativas ambientales.
En segundo lugar, estos vehículos consumen menos combustible que los convencionales; según el tipo de hibridación, el ahorro puede oscilar entre un 20% y un 60%. La diferencia depende del tamaño de la batería, que también influye en el precio.
La tercera razón, de carácter local, es el cupo dispuesto por el Gobierno en 2025 que permite importar 50.000 unidades electrificadas o 100% eléctricas desde fuera del Mercosur sin pagar el arancel del 35% previsto por el Acuerdo de Complementación Económica (ACE14) con Brasil, vigente hasta junio de 2029. Ese acuerdo prevé cupos para limitar las cantidades de vehículos producidos fuera del bloque.
El comportamiento del mercado
Del total de 50.000 autos asignados a fábricas e importadores el año pasado, el 70% ingresó al país entre diciembre y enero, por lo que el impacto real puede apreciarse en las cifras de ventas del primer trimestre de este año.
Según el Sistema de Información On-Line del Mercado Automotor Argentino (SIOMAA), el mercado de autos electrificados mostró un crecimiento del 313,2% respecto de 2025: de 4.808 unidades vendidas en 2025 a 19.867 vehículos a marzo de este año.
Lo relevante es desagregar esos casi 20.000 vehículos por tipo —híbridos convencionales (HEV), híbridos suaves (MHEV), híbridos enchufables (PHEV) y 100% eléctricos (BEV)—, porque las tasas de aumento son sensibles a partir de una base muy baja.
En el primer trimestre de 2025 no existían beneficios arancelarios o impositivos para estos modelos. Gran parte de la oferta provenía de Brasil, con modelos como Toyota Corolla y Corolla Cross; había algunos vehículos chinos como los BAIC, y otros de Europa, Estados Unidos o México, generalmente de segmentos concretos (por ejemplo Renault Kangoo E-Tech o las Ford F150 y Maverick).
Los híbridos autorecargables o convencionales, que eran los más frecuentes, crecieron menos que otros tipos: alrededor de un 212%. Los mild-hybrid aumentaron un 271%. En cambio, los autos 100% eléctricos, partiendo de una base casi nula, mostraron un crecimiento del 882%, y los híbridos enchufables registraron un crecimiento extraordinario del 5.435%. Esos porcentajes reflejan tasas de adopción sobre bases muy pequeñas más que volúmenes absolutos.
Por qué 2026 puede ser mucho mejor
Las cifras concretas de los primeros tres meses muestran la cuota de mercado alcanzada: los híbridos convencionales registraron 11.905 unidades (8% del mercado), los híbridos enchufables 3.487 (2,3%), los híbridos suaves 2.835 (1,9%) y los autos totalmente eléctricos 1.640 (1,1%).
En conjunto, las cuatro tecnologías electrificadas sumaron cerca de 19.800 vehículos, lo que representa alrededor del 13,3% del mercado. Esa proporción puede parecer modesta frente a la percepción de una “revolución”, especialmente por la presencia visible de muchos autos chinos en la calle.
No obstante, teniendo en cuenta que en 2025 el cupo fue de 50.000 autos y se vendieron aproximadamente 15.000 unidades (unas 4.500 provinieron de Brasil, Estados Unidos y Europa fuera del programa gubernamental), queda un remanente de cerca de 35.000 vehículos que se sumarán a los 50.000 autorizados para este año.
Si la demanda se mantiene como se espera y se venden todos esos autos, y si el mercado total cierra el año en unas 650.000 unidades, los 100.000 vehículos electrificados representarían aproximadamente un 15% del mercado, un porcentaje significativo en la transición hacia la electrificación.

