25 de abril de 2026
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Héctor Jorge Bertera

El Dr. Héctor Jorge Bertera fue un psiquiatra argentino destacado en psicofarmacología, reconocido por su trabajo en el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria. Integró a la práctica psiquiátrica enfoques como la ontología del ser, el pensamiento sistémico y la puesta en escena de situaciones terapéuticas. Además, utilizaba el psicoanálisis en sus sesiones, abordando temas como la sexualidad, y atendió tanto a familias de la alta sociedad argentina como, en sus últimos años, a pacientes provenientes del exterior.

Se lo consideró un referente en el uso racional de psicofármacos y en la clínica de la anorexia y la bulimia. Autor y coautor de trabajos científicos sobre neuropsicofarmacología clínica, centró su carrera en el tratamiento especializado de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), combinando un enfoque médico-farmacológico con una contención emocional profunda, especialmente relevante en el tratamiento de deportistas de élite.

Una de sus pacientes más conocidas, la ex capitana de Las Leonas, Noel Barrionuevo, ha señalado en entrevistas y en su libro Un día a la vez que el Dr. Bertera fue decisivo en la recuperación de su bulimia, llegando a afirmar que le “salvó la vida”.

Su fallecimiento por un cáncer dejó una honda impresión entre pacientes y colegas, que lo recuerdan por su calidez humana y su profesionalismo. También se menciona con afecto su relación con Jorge Bergoglio, antes de su pontificado, en contextos de grupos de hospital de día. Barrionuevo le dedicó homenajes que destacaron tanto su papel médico como su función de apoyo emocional.

Bertera colaboró estrechamente con el Prof. Luis María Zieher, una figura influyente en la farmacología argentina. Su trabajo conjunto produjo textos de referencia que aún forman parte de la formación de psiquiatras en el país, en los que participaron profesionales como Carolina Kralj, egresada de la Universidad de Buenos Aires y del King’s College de Londres.

La colaboración más relevante entre ambos se plasmó en el libro Neuropsicofarmacología clínica, donde Bertera no solo figura como autor junto a Zieher, sino que integró el equipo de especialistas que desarrollaron los contenidos técnicos. Publicada por la editorial de Zieher, esta obra es un tratado sobre el mecanismo de acción de los fármacos en el cerebro y su aplicación en pacientes con patologías complejas. En ella, Bertera aportó su experiencia clínica, en particular en la integración de la farmacología con el tratamiento de trastornos mentales que requieren equilibrio neuroquímico. También participó en el Tratado de neuropsicofarmacología y neurociencia.

La relación profesional entre Bertera y Zieher se sustentó en una visión científica y ética de la medicina. Zieher, como director de la Fundación de Estudios Farmacológicos y de Medicamentos (FEFyM), promovía el uso racional de los medicamentos, principio que Bertera aplicó con rigor en su práctica clínica.

Ambos compartían la idea de que el medicamento no es una “solución mágica”, sino una herramienta precisa para estabilizar al paciente y facilitar el éxito de otros procesos terapéuticos, como la psicoterapia.

Aunque su labor fue principalmente clínica, la participación de Bertera en los equipos vinculados a Zieher contribuyó a que los tratamientos aplicados en Argentina estuvieran alineados con los avances en neurociencia aplicada.

Ese respaldo académico y clínico le permitió abordar casos complejos, como el de Noel Barrionuevo, quien atribuye al rigor científico de Bertera la estabilización de su salud tras años de tratamientos infructuosos.

TRES PILARES

Su método se basó en tres pilares fundamentales:

* Desestigmatización del medicamento: Aplicaba una farmacología precisa para estabilizar la neuroquímica sin comprometer el rendimiento físico, abordando las inquietudes de deportistas sobre efectos secundarios y desempeño.

* Abordaje multidimensional de la bulimia y la anorexia: Consideraba que en el alto rendimiento el cuerpo es la herramienta de trabajo, lo que hace a los TCA más resistentes; su enfoque permitía que el atleta continuara compitiendo mientras trabajaba en la relación con su cuerpo.

* Humanización del vínculo: Más allá del consultorio, actuaba como un guía que ayudaba a diferenciar la identidad personal de la del “personaje deportivo” sometido a presiones de éxito.

Este método se aplicó también a numerosos pacientes de distintos ámbitos —hoy numerosos profesionales y artistas que no lo hacen público—, lo que da cuenta de la influencia de Bertera como psiquiatra humanista y practicante de las neurociencias. Muchos de esos pacientes llevan hoy una vida digna y estable gracias a su intervención.

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