26 de abril de 2026
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Benjamín Vicuña se inspiró en su vida para su papel en El resto bien

Ariel se mira al espejo y su reflejo le plantea más preguntas que respuestas. En la serie El resto bien, Benjamín Vicuña interpreta a un padre que enfrenta las obligaciones cotidianas —tareas escolares, conversaciones con adolescentes, reuniones de trabajo y planes de pareja— con la dificultad de quien intenta mantener en el aire siete pelotas, dos platos y un vaso de jugo a medio derramar.

La rutina lo agobia: la ex pareja, los amigos, el trabajo, los hijos, el paso del tiempo. Todo llega al mismo tiempo. A veces, Ariel confiesa que desearía dejar de ser humano y convertirse, aunque sea por un rato, en una simple larva.

En la serie, el humor sirve de salvavidas y los giros inesperados sugieren que, aunque el reloj no se detenga, es posible intentar desprogramar la agenda diaria. La dirección y el enfoque sobre la vida adulta y la paternidad corresponden a Daniel Burman y Daniel Hendler.

—Pudimos ver parte de algunos capítulos y es divertidamente agotadora la rutina de tu personaje…

—La serie aspira a ser profundamente empática y generar identificación: retrata el peso de la vida, las responsabilidades, los hijos y los años. Hay además una metáfora —la hernia inguinal— que expresa la sensación de no poder soportar ni un gramo más para seguir adelante.

—¿Te inspiraste en tu propia vida para interpretar el personaje?

—Sí. Aporté mucho de mi mundo y de mi biografía, y también elementos de la vida de Daniel Burman; quienes lo conocen reconocen esa conexión, así como las relaciones del personaje con sus hijos, su mujer y su ex.

—¿La serie busca interpelar tanto a hombres como a mujeres?

—Busca interpelar a muchas personas, no solo a hombres. Aunque hay precedentes que hablaron a las mujeres sobre mandatos sociales —como el personaje de Vicky en Envidiosa— esta serie aborda, desde otra perspectiva, temas masculinos: el miedo al paso del tiempo, la pérdida de identidad y el temor a perder a la pareja, especialmente cuando hay diferencias de edad. También muestra cómo el personaje puede sentirse ignorado o maltratado por quienes lo rodean, lo cual es otro modo de sufrir.

—¿Investigaste sobre la andropausia para la serie?

—Sí. Trabajé con Daniel Burman en ese tema complejo y real, relacionado con los cambios que suelen aparecer alrededor de los cincuenta años en los hombres.

—¿Por qué crees que se habla poco de la andropausia entre los hombres?

—En conversaciones con amigos veo que la menopausia es un tema mucho más presente en el discurso público; forma parte del folclore y de ciertos chistes. La andropausia también existe, pero recibe menos atención social y cultural.

—¿Cómo impactan estos cambios en la vida cotidiana del personaje?

—El personaje está nervioso y desesperado por revertir la situación: recurre a numerosos remedios y tratamientos, visita a médicos y prueba desde suplementos naturales hasta testosterona, en un intento por recuperar energías y seguir adelante con la crianza, porque llega a un punto en que quiere tirar la toalla.

—¿Cómo fue el proceso creativo y el trabajo conjunto para darle humanidad al guion?

—El tono y la humanidad de la serie se fueron encontrando de la mano de Daniel Burman y Daniel Hendler, que también dirigió algunos capítulos; fue un trabajo colectivo para darle verosimilitud al material.

—¿La experiencia con el elenco?

—El elenco aportó mucha humanidad: Rita Cortese, en el papel de la madre, es destacable; también Jorge, Violeta Uki Perea, Daniel Hendler y los actores que interpretan a los hijos. Se hizo un trabajo de casting muy cuidadoso para lograr realismo y dinámica, y el uso frecuente de planos secuencia enriquece además la propuesta visual.

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