29 de abril de 2026
Buenos Aires, 22 C

Temperatura ideal del refrigerador para ahorrar energía

El consumo energético de los electrodomésticos constituye una parte importante del gasto eléctrico en el hogar. Entre ellos, el frigorífico destaca porque permanece en funcionamiento continuo para conservar alimentos y bebidas.

La temperatura seleccionada en el aparato es uno de los factores que más influye en el consumo: un ajuste inadecuado puede aumentar la factura sin aportar beneficios a la conservación de los alimentos.

Fijar temperaturas excesivamente bajas obliga al compresor a trabajar más y eleva el consumo eléctrico, mientras que un ajuste adecuado mantiene la frescura de los alimentos y mejora la eficiencia energética.

Cuál es la temperatura adecuada para el refrigerador y el congelador

La temperatura recomendada para el compartimento principal del frigorífico se sitúa entre 4 y 6 °C, y en el congelador alrededor de −17 °C. Según Endesa, estos valores permiten conservar los alimentos en condiciones óptimas sin forzar el rendimiento del aparato.

Ajustar el termostato por debajo de estas recomendaciones incrementa el consumo sin aportar ventajas adicionales en la conservación.

Qué efectos tiene la acumulación de escarcha o hielo en el refrigerador

La presencia de hielo o escarcha en las paredes del frigorífico reduce su eficiencia energética. En modelos que no incorporan tecnología “no frost”, la acumulación de capas de hielo puede elevar hasta un 30 % el consumo eléctrico.

Esto sucede porque el compresor debe trabajar más para mantener la temperatura interna. Para evitarlo, conviene descongelar periódicamente la unidad y revisar que no se formen placas de hielo.

Siempre que sea posible, es recomendable optar por electrodomésticos con sistema “no frost”, ya que evitan la formación de escarcha y preservan la eficiencia a lo largo del tiempo.

Dónde conviene ubicar el refrigerador en el hogar para ahorrar energía

La ubicación del frigorífico influye directamente en su consumo. Debe situarse en un lugar fresco, bien ventilado y alejado de fuentes de calor, como hornos, estufas o radiadores.

Evitar la exposición directa a la luz solar también ayuda a que el electrodoméstico no tenga que esforzarse para mantener la temperatura interna.

Dejar aproximadamente 10 centímetros entre la parte trasera del frigorífico y la pared favorece la circulación del aire y la disipación del calor del condensador, lo que mejora la eficiencia y reduce la demanda eléctrica.

Cómo impacta el mantenimiento en el gasto de energía del refrigerador

Es necesario revisar periódicamente las juntas de las puertas, porque un sellado deficiente permite la entrada de aire caliente y obliga al compresor a trabajar más. Sustituir las gomas deterioradas es esencial para mantener la eficiencia.

La limpieza del condensador, ubicado en la parte posterior del aparato, es igualmente importante. El polvo acumulado dificulta la disipación del calor y reduce el rendimiento.

Los expertos recomiendan limpiar el condensador al menos dos veces al año y mantener las juntas en buen estado. Estas tareas de mantenimiento previenen averías y contribuyen a reducir el consumo eléctrico a largo plazo.

Qué hábitos ayudan a disminuir el consumo del refrigerador

El uso correcto del frigorífico influye en la factura eléctrica. No conviene introducir alimentos calientes, ya que elevan la temperatura interna y obligan al compresor a trabajar más; es mejor dejar enfriar los platos antes de guardarlos.

Abrir la puerta solo lo imprescindible ayuda a conservar la temperatura y evitar un mayor consumo. Mantener el interior ordenado facilita localizar los productos con rapidez y reduce el tiempo de apertura.

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