La bailarina Flor Jazmín Peña vivió un susto en su departamento cuando se produjo una inundación. Mientras estaba trabajando a unas cinco cuadras de su casa, le avisaron del problema y tuvo que interrumpir sus grabaciones para volver corriendo, preocupada por su vivienda y por su gato, Budín.
Al llegar al edificio se encontró con varios inconvenientes: algunos ascensores estaban fuera de servicio y los que funcionaban estaban muy solicitados, lo que demoró su llegada. Al abrir la puerta de su departamento comprobó que había salido mucha agua caliente y vapor; la térmica había saltado y no había luz. Vecinos y colaboradores estaban colocando trapos en el pasillo para contener la salida del agua.
Afortunadamente, Budín estaba bien. Entre Joaquín y Mario, uno logró cerrar la llave de paso, mientras Flor ventiló el lugar y sacó el agua hacia el exterior. Intentó comunicarse con su familia para pedir ayuda, pero su padre no pudo asistir en ese momento. Tras una odisea, lograron controlar la situación y Flor quedó más tranquila.

