Karina Gao recuerda su infancia en Argentina con la frase de su madre: “si cirujeabas la calle, encontrabas tesoros”. Nacida en Fuzhou, China, llegó a Buenos Aires con sus padres a los nueve años. Su familia emigró en busca de oportunidades y de conocer Occidente. Con el tiempo, Gao se convirtió en una cocinera conocida y recientemente publicó el libro Hacia el oeste, en el que relata su proceso de integración y superación.
En Hacia el oeste mezcla recuerdos de la China de su infancia con la experiencia de llegar al mundo occidental. Relata cómo una unión familiar poco habitual en su entorno —cuando su tatarabuela, de familia acomodada, se casó con el hijo del mayordomo— marcó el inicio de una historia familiar atravesada por distintos contextos y migraciones.
Los padres de Gao trabajaban para una empresa estatal en China: su madre como gerente de un hotel interno y su padre encargado de logística y alojamiento del personal. En 1992, motivados por una campaña de promoción del gobierno argentino dirigida a familias chinas, decidieron emigrar al país.
Gao recuerda que la propaganda presentaba a Argentina como similar a Australia en latitud y a Buenos Aires como “el París de Latinoamérica”. La familia llegó al país con ocho valijas y fue trasladada por un conocido de la comunidad china hasta su primera vivienda en avenida San Martín 1845.
El proceso de adaptación: primeras viviendas y trabajo
Al llegar, vivieron en la parte trasera de un local de fichines y pagaban por una habitación. Gao dormía en una cómoda que habían encontrado en la calle. Quince días después de su llegada comenzó la escuela sin saber español; su madre la llevó a un colegio público cercano para que aprendiera el idioma.
Mientras tanto, su padre trabajó de albañil y su madre enfrentó despidos por la barrera del idioma. Finalmente consiguieron la gestión de una pequeña regalería en Gascón 640, cerca del Hospital Italiano, que administraron pagando un monto fijo a la dueña que se jubilaba. La inserción en los comercios y en la comunidad china fue gradual.
Gao describe la adaptación como un proceso largo: soltar sus raíces y asumir una identidad argentina le llevó muchos años. En sus primeros veinte años no se sentía cómoda, pero con el tiempo logró aceptarse y ser aceptada por su entorno.
La integración y la experiencia comunitaria
Frente a la disyuntiva entre mantenerse en un “anillo comunitario” o integrarse fuera de él, Gao optó por construirse también como argentina, ya que se educó en el país desde los nueve años. Reconoce las dificultades de apartarse de las expectativas de la comunidad.
Contó que casarse fuera de la colectividad fue un desafío familiar: su matrimonio con un francés generó resistencia inicial, pues en la comunidad existen normas no escritas sobre casarse entre ellos. Con el tiempo, su matrimonio fue visto como un caso exitoso y sirvió de ejemplo para otras familias.
La familia también vivió episodios violentos, como un asalto en su supermercado en el que su padre resultó herido. Gao, con doce años en ese momento, asumió responsabilidades para calmar la situación mientras los ladrones se llevaban el dinero y los vecinos acudían en ayuda.
Sobre esas experiencias dijo que, en su cultura, el dinero ganado con trabajo tiene un valor simbólico profundo, descrito con la expresión “xue han qian”, que subraya el esfuerzo detrás de cada peso obtenido.
Emprendedurismo, reconocimiento y redes
Profesionalmente, Gao pasó por distintos roles y, como muchos que dominan el español, actuó como puente entre la comunidad china y la sociedad argentina. Sin embargo, buscó construir una trayectoria propia que no dependiera únicamente de su entorno de origen.
Su mayor visibilidad llegó a través de redes sociales, donde compartía recetas. Inicialmente no tuvo oportunidades en televisión, pero luego fue convocada para participar en programas como el Gran Premio de la Cocina, en Canal Trece, y más tarde en Telefe y Cocineros Argentinos. Su libro Hacia el oeste reúne su historia personal y familiar.
La distancia le permitió valorar lo que tenía en Argentina: al vivir en Francia pudo ver aspectos positivos de su vida en el país y reconciliarse con su identidad, tema que aborda en el libro mediante reflexiones sobre el yin y el yang y la discriminación que vivió.
Desafíos personales y visión de vida
Gao mantiene una mirada positiva sobre su experiencia migratoria y la vida en general. Señala que en el contexto competitivo chino se le exigía ser la mejor, una presión con la que no siempre estuvo de acuerdo.
La pandemia fue un momento difícil para la familia; Gao tuvo covid-19 y, aunque no fue la más afectada, la enfermedad les hizo valorar la vida y la importancia de seguir adelante. Dijo que la muerte sería la salida fácil, mientras que vivir implica afrontar lo difícil.
Al reflexionar sobre sus decisiones, afirmó estar satisfecha con su vida y disfrutar del presente tras haber enfrentado momentos en los que pensó que no despertaría.
—
Infobae te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.
• De 7 a 9: Infobae al Amanecer: Nacho Giron, Luciana Rubinska y Belén Escobar.
• De 9 a 12: Infobae a las Nueve: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.
• De 12 a 15: Infobae al Mediodia: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Jimena Grandinetti, Fede Mayol y Facundo Kablan.
• De 15 a 18: Infobae a la Tarde: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Lara López Calvo y Tomás Trapé
• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich
Seguinos en nuestro canal de YouTube @infobae.

