El Parlamento de Rumanía aprobó este martes una moción de censura que destituyó al primer ministro conservador Ilie Bolojan, dejando al gobierno en funciones de forma interina mientras se negocia la formación de un nuevo gabinete.
La moción, promovida por los bloques socialdemócrata y ultranacionalista tras la ruptura de la coalición proeuropea en el poder, recibió 281 votos a favor, por encima de los 233 necesarios para destituir al Ejecutivo, y reflejó el fin de la alianza que respaldaba a Bolojan desde junio de 2025.
La iniciativa parlamentaria se produjo después de que el Partido Socialdemócrata de Rumanía (PSD) abandonara la coalición a finales de abril, lo que dejó al gobierno en minoría y sin capacidad para sostener su agenda política.
Desde su investidura, el Ejecutivo afrontó tensiones constantes, sobre todo por las medidas de austeridad aplicadas para cumplir con las exigencias de Bruselas, que en varias ocasiones advirtió sobre la posibilidad de congelar fondos europeos destinados al país.
La alianza original—integrada por el PSD, el Partido Nacional Liberal (PNL), la Unión Salvar Rumanía (USR) y la Unión Democrática de Húngaros en Rumanía (UDMR)—se formó tras una crisis política que incluyó la anulación de las elecciones presidenciales de diciembre de 2024 y la repetición de los comicios en mayo de 2025. En ese contexto, Nicușor Dan, entonces alcalde de Bucarest, ganó la presidencia y nombró a Bolojan como primer ministro con el apoyo de una coalición de corte proeuropeo.
La gestión de Bolojan se caracterizó por una combinación de recortes, subidas fiscales y congelación de salarios públicos con el objetivo de reducir el déficit fiscal, que en 2025 alcanzó el 7,9% del PIB, muy por encima del límite del 3% establecido por la Unión Europea.
Esas políticas provocaron fricciones con el PSD, que criticó la falta de avances en reformas y la ausencia de un enfoque más colaborativo. La tensión escaló hasta la ruptura definitiva, cuando el PSD, junto con la AUR, presentó la moción que acabó con el gobierno.
Durante el debate previo a la votación, Bolojan calificó la moción de “cínica y artificial” y señaló que había sido redactada “por quienes no participaron en las decisiones de gobierno”. Afirmó que asumió el cargo consciente de la presión y que adoptó medidas urgentes que consideró necesarias para el país.
La oposición respondió de inmediato. George Simion, líder de la AUR, celebró la destitución y afirmó que “la voz del pueblo de Rumanía fue escuchada”, subrayando la necesidad de avanzar hacia una “reconciliación nacional”.
La incertidumbre sobre los pasos siguientes domina el panorama político rumano. Con uno de los déficits más altos de Europa y enfrentando episodios de inflación y una recesión técnica, el país afronta ahora un periodo de negociaciones complejas para recomponer una mayoría parlamentaria estable.
El presidente Nicușor Dan descartó la convocatoria de nuevas elecciones y confirmó que ha iniciado consultas para conformar un nuevo Ejecutivo. En un mensaje televisado pidió calma y aseguró que la crisis política no afectará la orientación proeuropea del país ni la implementación del presupuesto de 2026, cuyo objetivo es reducir el elevado déficit fiscal.
(Con información de EFE, Europa Press y AFP)

