13 de mayo de 2026
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Configuración inicial de Windows 11

Windows 11 incluye varias opciones integradas que mejoran el rendimiento, la funcionalidad y la apariencia del sistema sin necesidad de programas adicionales. La mayoría de estos ajustes se aplican en segundos desde la aplicación Configuración (accesible con Win + I) y permanecen activos hasta que se deshagan manualmente.

Ajustes de Windows 11 recomendables desde el primer día

Un cambio sencillo y útil es eliminar las recomendaciones del menú Inicio. En Configuración > Personalización > Inicio, desactiva la opción Mostrar recomendaciones para quitar ese apartado que muchos consideran innecesario.

Para mejorar la experiencia en juegos, activa el Modo juego en Configuración > Juego. Esta opción prioriza recursos del sistema cuando se ejecuta un videojuego, lo que suele resultar en una jugabilidad más fluida.

La gestión de aplicaciones de inicio también influye en el tiempo de arranque. En el Administrador de tareas, sección Aplicaciones de inicio, desactiva los programas que no necesitas al encender el equipo para acelerar la respuesta del sistema.

En general, cuantos menos programas arranquen con Windows, más rápido responderá el equipo desde el inicio.

Más configuraciones para personalizar la experiencia

La disposición de las ventanas es fácil de ajustar sin instalar nada: al pasar el cursor sobre el botón de maximizar aparecen opciones para organizar las ventanas en la pantalla, una función rápida de usar y modificar.

El historial del portapapeles es una función práctica para quienes copian y pegan texto o datos con frecuencia. Al activarlo, Windows guarda lo copiado recientemente y permite acceder al historial con Win + V.

Mostrar las extensiones de los archivos es otra preferencia recomendable. En el Explorador de Windows, en el menú Ver, activa Mostrar extensiones de nombre de archivo para identificar el formato de cada archivo sin abrirlo.

Por último, activar el modo oscuro en Configuración > Personalización reduce la fatiga visual durante sesiones prolongadas y, en portátiles, puede contribuir a un menor consumo de batería.

Cómo actualizar de Windows 10 a Windows 11

La actualización de Windows 10 a Windows 11 suele ser sencilla y, si ya tienes una licencia válida, gratuita. Primero verifica la compatibilidad del equipo, ya que Windows 11 requiere componentes más estrictos, como un procesador compatible y el chip de seguridad TPM 2.0.

Para comprobarlo, descarga y ejecuta la herramienta Comprobación del estado del PC de Microsoft, que analiza el equipo y confirma si cumple los requisitos.

Antes de actualizar, realiza una copia de seguridad de tus archivos importantes en un disco externo o en la nube. Aunque el proceso suele conservar los datos, es recomendable prevenir pérdidas accidentales.

La forma más sencilla de instalar Windows 11 es mediante Windows Update: si tu PC es compatible, la actualización aparecerá en Configuración y podrás descargarla e instalarla con unos pocos clics.

Si prefieres acelerar la instalación, puedes usar el Asistente de instalación de Windows 11 desde la web oficial de Microsoft para forzar la actualización. Si quieres empezar desde cero, crea un USB de instalación y realiza una instalación limpia, que borrará el contenido anterior y dejará el sistema como nuevo.

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