13 de mayo de 2026
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Dietas disociadas: por qué no mejoran la digestión ni ayudan a perder peso

Combinar proteínas e hidratos de carbono en la misma comida no dificulta la digestión, a pesar de lo que afirman las dietas disociadas. El nutricionista Domingo Sánchez explicó en la revista SportLife que la creencia de que mezclar estos macronutrientes impide su asimilación y provoca trastornos digestivos carece de fundamento científico. Las pruebas disponibles contradicen este mito alimentario extendido.

El mito de las dietas disociadas

Quienes promueven las dietas disociadas sostienen que proteínas y carbohidratos no deben consumirse juntos porque las enzimas que los digieren se “anulan” entre sí. El argumento suele centrarse en la pepsina, la enzima para las proteínas que actúa en un medio ácido, y en la idea de que la presencia simultánea de carbohidratos alteraría ese entorno y entorpecería la digestión.

Sánchez señala que esa explicación simplifica en exceso un proceso biológico complejo y no cuenta con respaldo sólido. El aparato digestivo humano está preparado para procesar mezclas de nutrientes al mismo tiempo, con mecanismos que se adaptan a cada etapa de la digestión.

Cómo funciona realmente la digestión

El recorrido de los alimentos por el sistema digestivo demuestra la coordinación entre fases y enzimas. Desde la boca la saliva comienza a descomponer carbohidratos antes de que el bolo alimenticio llegue al estómago, donde el ácido gástrico y la pepsina inician la digestión de las proteínas. En ese momento la digestión de carbohidratos se interrumpe temporalmente, pero esto es una etapa fisiológica normal.

En el intestino delgado, especialmente en el duodeno, el páncreas y la mucosa intestinal secretan jugos que neutralizan la acidez y permiten que continúe y se complete la digestión tanto de proteínas como de carbohidratos de forma coordinada.

El respaldo científico

Un estudio publicado en European Journal of Nutrition por Frank Frisch y Hannelore Daniel (Universidad Técnica de Múnich) evaluó directamente la hipótesis de las dietas disociadas. En un ensayo de seis semanas con adultos con sobrepeso, compararon una dieta disociada con una dieta equilibrada y no encontraron diferencias significativas en pérdida de peso, composición corporal ni marcadores metabólicos.

Los autores concluyeron que los beneficios atribuidos a las dietas disociadas responden a una reducción calórica global más que a la separación de macronutrientes. Además, la evolución humana ha favorecido un sistema capaz de digerir alimentos mixtos, ya que casi ningún alimento natural contiene un solo macronutriente aislado.

Por qué persiste el mito

Las dietas disociadas siguen siendo populares, en parte porque al eliminarlas la gente tiende a evitar ultraprocesados y reducir porciones, lo que produce resultados favorables que se atribuyen erróneamente a la separación de nutrientes. También contribuye la simplificación intuitiva de creer que cada nutriente necesita condiciones exclusivas.

En realidad, múltiples enzimas, órganos y mecanismos reguladores actúan de forma coordinada para procesar combinaciones complejas de nutrientes sin que uno interfiera de forma perjudicial con otro.

Qué dice la ciencia sobre la combinación óptima

La evidencia actual no desaconseja mezclar proteínas e hidratos; al contrario, recomienda combinarlos. Incluir ambos macronutrientes en las comidas mejora la saciedad, contribuye a estabilizar la glucemia y favorece la síntesis proteica muscular tras el ejercicio. Organismos como la OMS y la Academy of Nutrition and Dietetics promueven una alimentación variada y equilibrada que incluya proteínas, carbohidratos y grasas saludables en cada comida principal.

Sánchez indica que, para favorecer la digestión, es más efectivo priorizar alimentos frescos, masticar despacio, hidratarse adecuadamente y respetar intervalos entre comidas. La calidad de los alimentos y los hábitos alimentarios influyen mucho más en la digestión que la mera combinación o separación de macronutrientes.

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