13 de mayo de 2026
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Rejuvenecer la microbiota intestinal podría prevenir cáncer hepático

Restaurar la microbiota intestinal a un estado más juvenil podría proteger el hígado del daño asociado al envejecimiento y reducir el riesgo de cáncer hepático. Investigadores de la Universidad de Texas presentaron en la Semana de las Enfermedades Digestivas (DDW) 2026 en Chicago un estudio en el que ratones de edad avanzada que recibieron su propia microbiota juvenil preservada no desarrollaron cáncer de hígado, mientras que 2 de 8 animales del grupo control sí lo hicieron.

El trabajo establece una conexión entre el microbioma intestinal, el envejecimiento y el cáncer hepático, y sugiere que un microbioma envejecido actúa como un factor que contribuye activamente a la disfunción hepática y al aumento del riesgo tumoral, en lugar de ser simplemente un marcador del envejecimiento.

La doctora Qingjie Li, profesora asociada de la División de Gastroenterología y Hepatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas y autora principal del estudio, indicó que el microbioma envejecido “contribuye activamente a la disfunción hepática y al riesgo de cáncer” y que su influencia en las defensas frente al cáncer es mayor de lo que se pensaba.

Resultados y mecanismo molecular

Para estudiar el efecto del microbioma, el equipo empleó trasplante de microbiota fecal (TMF). Se recogieron y almacenaron muestras fecales de ocho ratones jóvenes; cuando esos mismos animales envejecieron, las muestras preservadas se reintrodujeron en ellos mediante trasplante.

Un segundo grupo de ocho ratones mayores actuó como control y recibió material fecal esterilizado, sin bacterias viables. Se incluyó además un tercer grupo de ratones jóvenes como referencia. Usar la microbiota preservada de cada animal, en lugar de donantes externos, buscó minimizar riesgos inmunológicos e infecciosos y ofrecer una prueba de concepto más clara para estudios posteriores en humanos.

Al concluir el experimento, ninguno de los ratones que recuperaron su microbioma juvenil desarrolló cáncer hepático; en el grupo control, 2 de 8 sí lo presentaron. Los animales tratados mostraron también niveles menores de inflamación, menos daño hepático y mejorías en varios marcadores moleculares relacionados con el envejecimiento. Según la investigadora, restaurar un microbioma más juvenil puede revertir características clave del envejecimiento —incluyendo inflamación, fibrosis, deterioro mitocondrial, acortamiento de telómeros y daño en el ADN— tanto a nivel molecular como funcional.

El análisis del tejido hepático reveló diferencias importantes en relación con el gen MDM2, previamente asociado al desarrollo de cáncer de hígado. Los ratones jóvenes mostraron niveles bajos de la proteína MDM2, mientras que los animales mayores no tratados presentaron niveles significativamente más altos. Los ratones de edad avanzada que recibieron la microbiota restaurada exhibieron niveles reducidos de MDM2, similares a los observados en los animales jóvenes.

Precedentes en investigación cardíaca y proyecciones clínicas

Estos hallazgos surgieron a partir de investigaciones previas sobre el impacto del microbioma en la salud cardíaca. En ese estudio anterior, la modificación de las bacterias intestinales mejoró la función cardíaca y, al analizar muestras de tejido, el equipo detectó efectos en el hígado que motivaron un análisis más profundo.

La Dra. Li subrayó que estos resultados proceden de experimentos en animales y no pueden trasladarse directamente a las personas. El equipo planea, sin embargo, iniciar ensayos clínicos para evaluar si la restauración de una microbiota juvenil produce efectos protectores similares en humanos.

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