14 de mayo de 2026
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Diamante más raro del mundo vendido por 17,3 millones de dólares

Un diamante azul verdoso de 5,5 quilates, considerado el más raro de su tipo, se vendió en una subasta en Ginebra por 17,3 millones de dólares. Conocida como Ocean Dream, la gema fue la pieza principal de la venta organizada por Christie’s y superó ampliamente la estimación previa, que estaba entre 9 y 13 millones de dólares. El importe alcanzado equivale a aproximadamente 3,5 millones de dólares por quilate, estableciendo un récord mundial para una piedra de estas características.

La puja se resolvió en alrededor de 20 minutos y, según Rahul Kadakia, presidente de Christie’s Asia Pacífico, participaron al menos tres coleccionistas. El comprador final fue un cliente privado cuyo nombre no se hizo público. Ocean Dream ya había sido subastado en 2014 por 8,6 millones de dólares, por lo que su valor se ha duplicado desde entonces. Kadakia destacó la excepcionalidad de la gema y el buen resultado de la temporada de ventas.

La piedra fue exhibida por primera vez en 2003 en la muestra “Esplendor de los Diamantes” del Smithsonian, junto a otras gemas de colores raros. Tobias Kormind, director general de la joyería online 77 Diamonds, la describió como “el diamante azul verdoso más raro del mundo”. Christie’s incluyó la pieza en la subasta de Joyas Magníficas celebrada en el Hotel Four Seasons des Bergues de Ginebra, donde prácticamente se vendieron todos los lotes y la colección total recaudó 66,5 millones de dólares, según CBS News y The Times.

Origen y proceso de corte del diamante

La gema se encontró en África Central en la década de 1990 y llamó la atención por su inusual color azul verdoso. Según el Instituto Gemológico de América (GIA), esa tonalidad se debe a la exposición a radiación natural cerca de la superficie terrestre, un fenómeno que concentra el color en las capas exteriores de la piedra. En bruto pesaba 11,7 quilates y fue tallada con gran cuidado para preservar la saturación cromática, un trabajo de precisión necesario para evitar daños irreversibles, según explicaron expertos de Christie’s y del propio GIA.

El diamante se clasifica como tipo Ia, una de las categorías más puras entre las gemas naturales, y tiene una claridad SI1. Tom Moses, vicepresidente ejecutivo del GIA, señaló que Ocean Dream es el diamante azul verdoso intenso más grande evaluado por ese laboratorio, lo que resalta aún más su rareza. La talla triangular se trabajó intentando mantener la forma original del cristal para optimizar tanto el peso como la intensidad del color, siguiendo las recomendaciones de los especialistas en gemología.

Su primera aparición pública en 2003 la situó entre los ocho diamantes más raros del mundo. Formó parte de una selección de piedras de colores excepcionales que incluía ejemplares rojos, naranjas, amarillos, rosas y azules, configurando un “arcoíris de colores” según la curaduría del museo.

La combinación de su procedencia africana, unas condiciones geológicas poco habituales, un corte extremadamente cuidadoso y la certificación internacional han consolidado su prestigio en el mercado global de gemas. The Times señaló que el color del Ocean Dream es aún más raro que el de otras piedras legendarias subastadas en la última década, y su aparición en el mercado representa una oportunidad singular para coleccionistas exigentes.

Otras joyas subastadas

La subasta no se centró únicamente en esta pieza: se ofrecieron 87 lotes y solo uno quedó sin vender, alcanzando un total de 66,5 millones de dólares en ventas.

Entre las piezas más destacadas, el segundo lote más caro fue un collar de perlas naturales de dos hileras, con perlas de tamaño gradual (aproximadamente entre 12,70 mm y 7,40 mm) y un broche de oro blanco de 14 quilates engastado con diamantes antiguos y baguette, que se vendió por 5,3 millones de dólares, casi cuatro veces su estimación máxima. El tercer lote más valioso fue un anillo de Chaumet con un zafiro de Cachemira sin tratar de 22,28 quilates, de tono “azul real”, que alcanzó más de 3,5 millones de dólares.

Otras ventas notables incluyeron un anillo de platino de circa 1910 con un diamante central de tono naranja-amarillento y diamantes antiguos, que superó los 2,2 millones de dólares; un collar floral de platino y oro amarillo atribuido a Fred, con varios diamantes amarillos intensos, que superó los 1,8 millones; y un anillo de Bulgari con un zafiro de Cachemira sin tratar de 9,82 quilates, que se vendió por más de 1,7 millones, duplicando su estimación máxima.

También se subastaron piezas de diseño histórico e iconográfico, como un collar Art Déco “Scarf” de Boucheron de la década de 1920, vendido por más de 1,5 millones de dólares; unos pendientes colgantes de Van Cleef & Arpels con grandes diamantes, que superaron los 1,3 millones; y un broche tipo clip “Tutti Frutti” de Cartier en platino y oro amarillo con esmeraldas, zafiros, rubíes y diamantes, que alcanzó una cifra cercana a 1,3 millones de dólares.

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