El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, se reunieron en Beijing en el marco de la primera visita de Estado de un presidente estadounidense a China desde 2017, con una agenda centrada en comercio, inteligencia artificial, Taiwán y la guerra entre Israel e Irán.
Trump realizó una visita oficial de dos días que incluyó un encuentro para tomar té y un almuerzo con Xi antes de su regreso a Estados Unidos. En la madrugada del viernes, el presidente expresó en Truth Social su deseo de que la relación entre ambos países sea “más fuerte y mejor que nunca”.
La cumbre buscó mantener la tregua comercial acordada en el encuentro de octubre pasado, cuando Trump suspendió aranceles elevados sobre productos chinos y China aflojó ciertas restricciones relacionadas con el suministro global de tierras raras.
Xi afirmó el jueves que las negociaciones arrojaron “resultados equilibrados y positivos”, aunque no ofreció detalles concretos sobre los acuerdos entre las delegaciones.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dijo a Bloomberg TV que aún no estaba decidido si la tregua comercial se mantendrá cuando venza más adelante este año. También informó que se consolidaron acuerdos sobre compras chinas de productos agrícolas, carne vacuna y aeronaves de Boeing.
Greer agregó que ambos gobiernos avanzaron en mecanismos para gestionar futuras relaciones comerciales bilaterales y que identificarán 30.000 millones de dólares en bienes considerados no sensibles.
Trump declaró a Fox News que China aceptó comprar “200 grandes aviones Boeing”, lo que, de confirmarse, sería la primera compra china de aviones comerciales estadounidenses en casi una década. También dijo que Beijing mostró interés en adquirir petróleo y soja de Estados Unidos.
Tras los comentarios de Trump, las acciones de Boeing cayeron más de 4%, en parte porque el mercado esperaba un pedido mayor, estimado en al menos 500 aeronaves.
La delegación estadounidense en Beijing incluyó, además de funcionarios, a empresarios como Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, y Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó a CNBC que Trump y Xi discutieron la creación de “guardrails” para el uso de la inteligencia artificial, indicando que ambas potencias comenzarán a dialogar sobre ese tema.
La guerra entre Israel e Irán también fue un asunto central en las conversaciones. Trump dijo a Fox News que Xi le aseguró que China no planea suministrar asistencia militar a Teherán, afirmación que el mandatario describió como contundente.
Trump añadió que Xi mostró disposición para colaborar en la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte marítimo de petróleo y otros productos estratégicos, y expresó su voluntad de ayudar si fuese necesario.
La Casa Blanca informó que ambos líderes coincidieron en que el estrecho de Ormuz “debe permanecer abierto para apoyar el libre flujo de energía”. Greer comentó además que los chinos están siendo “muy pragmáticos” y que buscan no posicionarse del lado equivocado del conflicto, preferencia por la paz.
El principal punto de tensión en la cumbre fue Taiwán. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino informó que Xi advirtió a Trump, en una reunión privada de más de dos horas, que un manejo inadecuado de la cuestión taiwanesa podría empujar la relación bilateral hacia un “conflicto”.
Taiwán constituye uno de los focos de fricción entre Washington y Beijing: China reclama soberanía sobre la isla y no descarta el uso de la fuerza para tomarla, mientras que Estados Unidos, por ley, se compromete a proporcionar a Taipei los medios de defensa.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó a NBC News que Taiwán fue parte de las conversaciones. Dijo que los chinos siempre plantean el tema, que Estados Unidos deja clara su posición y que la política estadounidense sobre Taiwán no ha cambiado.
Trump evitó responder preguntas de periodistas sobre Taiwán durante una visita conjunta con Xi al Templo del Cielo.
En la cena de Estado del jueves, Xi calificó la relación entre China y Estados Unidos como la más importante del mundo y subrayó que debe funcionar y no arruinarse.
Xi también mencionó la llamada Trampa de Tucídides, la teoría que sugiere que el choque entre una potencia emergente y una estable puede aumentar el riesgo de guerra, y afirmó que ambos países pueden “trascender” ese peligro.
En otra publicación en Truth Social, Trump afirmó que Xi “felicitó muchos éxitos tremendos” de su gobierno y escribió que, hace dos años, Estados Unidos estaba en declive y ahora es “la nación más fuerte del mundo”.
Otro asunto tratado fue el caso del empresario y activista de Hong Kong Jimmy Lai, condenado en febrero a 20 años de prisión por conspiración con fuerzas extranjeras y publicación de material sedicioso.
Rubio confirmó que Trump planteó el caso de Lai ante Xi durante las conversaciones bilaterales y dijo que el presidente suele plantear ese y otros casos, con la esperanza de obtener una respuesta positiva.
Sobre Lai, Rubio afirmó que estarían abiertos a “cualquier arreglo que funcione para ellos, siempre y cuando obtenga su libertad”; Lai niega los cargos en su contra.
(Con información de REUTERS y AFP)

