15 de mayo de 2026
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Cinco buzos italianos mueren en cuevas de atolón en Maldivas

Cinco ciudadanos italianos murieron en un accidente de buceo en las Maldivas, informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia.

El archipiélago es un destino de lujo muy frecuentado por buceadores, conocido por sus resorts remotos y por los barcos de buceo que ofrecen alojamiento a bordo.

El Ministerio de Exteriores de Roma señaló que, “tras un accidente ocurrido durante una salida de buceo, cinco nacionales italianos murieron en el atolón de Vaavu”.

Hasta el momento se ha recuperado un cadáver.

Según la nota oficial, se cree que los buzos murieron mientras exploraban cuevas a una profundidad de aproximadamente 50 metros.

La Universidad de Génova informó que entre las víctimas se encuentran una profesora de biología marina, su hija y dos jóvenes investigadores.

Autoridades locales indicaron que se trata del peor accidente de buceo registrado en el país, formado por 1.192 islas de coral distribuidas a lo largo de unos 800 kilómetros en el océano Índico, cerca del ecuador.

Las víctimas

Una de las fallecidas fue identificada como Monica Montefalcone, de 51 años, reconocida bióloga marina, figura televisiva y profesora de Ecología Marina Tropical y Ciencias Subacuáticas en la Universidad de Génova.

Su hija, Giorgia Sommacal, de 22 años, también perdió la vida. Estaba graduada en ingeniería biomédica por la Universidad de Génova y compartía con su madre la pasión por la vida marina y el buceo.

Las otras tres personas identificadas como fallecidas son Muriel Oddenino, procedente de Turín; Gianluca Benedetti, de Padua; y Federico Gualtieri, de Omegna.

Montefalcone pertenecía a Distav, el Departamento de Ciencias de la Tierra, y en las Maldivas ejercía como directora científica de una campaña de monitoreo de las islas, según medios italianos.

Oddenino, de 31 años, era bióloga marina y ecóloga, colega en la Universidad de Génova; era una buceadora experimentada y autora de publicaciones científicas, descrita por allegados como “dulce y sensible”.

Benedetti, de 44 años, trabajaba como gerente de operaciones, además de ser instructor de buceo y capitán de barco. Gualtieri, de 31 años, era instructor de buceo y había obtenido recientemente la licenciatura en biología marina y ecología en la Universidad de Génova.

Las hipótesis sobre el accidente

Las investigaciones manejan dos hipótesis principales sobre lo ocurrido en la inmersión en la cueva del atolón Vaavu. La primera plantea una posible contaminación o mezcla inadecuada del aire comprimido en las botellas, lo que podría haber provocado intoxicación y síntomas tardíos bajo el agua, dificultando la reacción y el ascenso.

La segunda hipótesis apunta a una desorientación dentro de la cueva. Las cavidades submarinas pueden ser complejas y laberínticas; perder la referencia de la salida es frecuente, sobre todo bajo presión y con visibilidad reducida, y la ansiedad o el pánico pueden agravar la situación y limitar el uso efectivo del oxígeno disponible.

También se baraja la posible influencia de la narcosis por nitrógeno, un efecto que altera la percepción y la toma de decisiones a profundidades superiores a los 30 metros y que incrementa el riesgo de errores o desorientación.

Equipos de rescate y peritos están examinando el estado de las botellas, las bitácoras de la inmersión y los testimonios de los organizadores para determinar si hubo fallos en los controles de seguridad o si el accidente fue resultado de una cadena de circunstancias adversas en un entorno técnicamente exigente.

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