18 de mayo de 2026
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Inflación regresa con Warsh al frente de la Fed

El Estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del mundo, quedó en el centro del shock económico que elevó el precio de la energía, presionó la inflación global y reordenó el mapa de ganadores y perdedores en los mercados.

El presidente Donald Trump.

El Estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más relevantes del planeta, se convirtió en el epicentro del shock económico que elevó los precios de la energía, presionó la inflación global y reordenó a ganadores y perdedores en los mercados.

Reuters

El peso de la guerra

La Reserva Federal bajo Powell afrontó el shock de la guerra con cautela y mantuvo las tasas en el rango previo (3,50%–3,75%). Esa postura, que será el punto de partida para la gestión de Warsh, es de observar y esperar. Mientras tanto, fueron los mercados de renta fija los que empezaron a ajustar al alza a lo largo de toda la curva. La tasa a dos años, que antes de la guerra se situaba por debajo del piso de los fed funds, escaló más de medio punto y ahora se ubica en 4,07%. Si antes apuntaba a expectativas de recortes, ahora sugiere un horizonte más restrictivo para la Fed, independientemente del cambio de liderazgo o de las declaraciones de Trump.

No solo subieron las tasas cortas: toda la curva registró alzas, incorporando efectos que van más allá de una perturbación momentánea. El bono a 30 años superó el 5%, cerrando en 5,12%, y la tasa a diez años superó el 4,50% y rozó el 4,60%. La Fed mantiene su actitud de ver y esperar, lo que a la vez facilita la transición de Powell a Warsh. La inflación continúa al alza y las tasas largas reaccionan en consecuencia. El buen comportamiento de la Bolsa —aunque con caídas el viernes— añade incógnitas: ¿aumentará la inflación mientras la economía resiste, o se verá impulsada por el auge de la inteligencia artificial (IA)? Además, una crisis política en el Reino Unido bajo Keir Starmer, si reprodujera la inestabilidad de 2022, podría desalentar la inversión en renta fija a nivel global.

Warsh asumirá en un contexto convulso todavía por interpretarse. Los récords bursátiles reflejan la esperanza de que las autoridades logren reabrir la navegación por Ormuz a tiempo para evitar un impacto recesivo mayor, una expectativa respaldada por la curva invertida en los futuros energéticos. Pero los mercados no son infalibles: ¿ya habremos visto lo peor? Probablemente Warsh prefiera prolongar el enfoque de “wait & see” heredado de Powell. Las expectativas de largo plazo permanecen bien ancladas —por debajo de los extremos de 2022-2023— y la credibilidad del banco central no parece dañada, por lo que no hay urgencia inmediata. Permitir que los mercados de bonos eleven las tasas por su cuenta puede ser una vía para ayudar a moderar la inflación.

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