El presidente chino, Xi Jinping, y el ruso, Vladimir Putin, concluyeron este miércoles su encuentro en Pekín con una ceremonia del té, sin el banquete habitual de las visitas de Estado más ostentosas y apenas días después de la visita de Donald Trump a la capital china. Según medios rusos, tras la sesión de té —una conversación informal que duró unos 90 minutos— Putin se dirigió al aeropuerto.
“Gracias por la invitación y por cómo se organizó nuestro trabajo. Esto estuvo, en gran medida, en sus manos y en las de su administración”, dijo Putin durante la ceremonia, según imágenes difundidas por el pool ruso. Calificó las conversaciones como “exitosas, productivas y muy intensas”.
Una recepción cálida, pero contenida
Putin fue recibido por Xi en las puertas del Gran Salón del Pueblo con un desfile militar y un grupo de niños que agitaban banderas rusas, una escena similar a la que vio Trump días antes; a diferencia del estadounidense, Putin pasó de largo sin detenerse demasiado con los niños.
Según los medios estatales chinos, Xi destacó que Beijing y Moscú han “profundizado continuamente nuestra confianza política mutua y la coordinación estratégica con una resiliencia que se mantiene inquebrantable”.
Putin, citando un dicho chino, dijo a Xi: “Un día separados se siente como tres otoños”, y sostuvo que las relaciones habían alcanzado “un nivel sin precedentes” pese a “factores externos desfavorables”.
En lo que pareció una crítica indirecta a Estados Unidos, Xi advirtió sobre “corrientes unilaterales y hegemónicas que se desbordan” en el escenario internacional.
A diferencia de la visita de Trump, que dejó pocos anuncios concretos, Putin y Xi firmaron acuerdos sobre comercio, medios y energía, y ampliaron su tratado de “cooperación amistosa”.
El Kremlin había dicho que la sesión de té se reservaría para “los temas más importantes” como Ucrania, Irán y las relaciones con Washington; la conversación se prolongó alrededor de una hora y media antes de que Putin partiera al aeropuerto.
Putin, el socio menor
Pese a la camaradería mostrada, muchos analistas consideran a Putin hoy como la parte más débil en la asociación. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, la relación se profundizó a medida que Rusia se fue volviendo más dependiente de China, su principal comprador de petróleo.
El presidente ruso llega a la reunión debilitado tras cuatro años de conflicto en Ucrania, con una economía que se contrajo en el primer trimestre por el gasto bélico, la falta de mano de obra y las sanciones occidentales.
Se esperaba que Putin buscara avances en el gasoducto Power of Siberia 2, que uniría Rusia y China por Mongolia. El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que existe un “entendimiento básico” sobre la ruta y la construcción, pero no hay un “cronograma claro” y quedan detalles por resolver.
Los conflictos en Medio Oriente han trastocado los flujos de crudo y gas desde esa región, lo que abre una oportunidad para que Rusia ofrezca suministros alternativos a China.
“Rusia y China cooperan activamente en el sector energético… Estamos, por supuesto, listos para seguir suministrando de manera confiable todos estos tipos de combustible al mercado chino, en rápido crecimiento”, afirmó Putin.
Prioridades distintas sobre Medio Oriente; Ucrania, en segundo plano
Las prioridades de Putin no coinciden necesariamente con las de China, que busca una pronta resolución del conflicto en Medio Oriente. Xi expresó a Putin que “un alto el fuego integral es de máxima urgencia, reanudar las hostilidades es aún más desaconsejable y mantener las negociaciones es particularmente importante”.
En los últimos meses, Xi ha recibido a varios líderes mientras Estados Unidos, bajo la administración de Trump, impulsó a otros países a reforzar lazos con Beijing. Varios mandatarios le han pedido a China que use su influencia sobre Rusia e Irán para ayudar a poner fin a esos conflictos.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, había pedido a Trump que tratara el fin de la guerra durante su reunión con Xi la semana pasada; el tema se abordó, pero la visita estadounidense no logró avances significativos.
Beijing ha pedido repetidamente el inicio de conversaciones para poner fin a la guerra en Ucrania y se presenta como neutral; sin embargo, no ha condenado el envío de tropas rusas y, según informes, llegó a entrenar a personal ruso en secreto. Los medios estatales chinos señalaron después de la visita que ambos líderes hablaron sobre Ucrania, sin ofrecer detalles.
Putin afirmó que Rusia y China mantienen “una política exterior independiente y soberana”.
En un comunicado conjunto difundido por el Kremlin, Rusia valoró “positivamente la posición objetiva e imparcial de la parte china respecto a la situación en Ucrania” y acogió con beneplácito la aspiración de Beijing de “desempeñar un papel constructivo”.

