Roberto Alfaro, conocido por encarnar al personaje Cocolito y por su característica risa y la frase “¡Qué chivo, vos!”, es familiar para todo El Salvador. Detrás del maquillaje y los lentes se encuentra el artista que ahora enfrenta un reto de salud.
En una entrevista en el programa Las cosas como son, el comediante habló abiertamente sobre la difícil situación que atraviesa, en la que la fe y el apoyo familiar han sido fundamentales.
Con 42 años de trayectoria iniciada desde los 16 años “jalando cables y haciendo mandados”, Alfaro está en un parón obligado. Un desprendimiento de retina en el ojo izquierdo y complicaciones posteriores que requirieron dos cirugías en una semana lo mantienen en reposo y alejado del circo itinerante donde suele presentarse.
Para un artista activo que disfruta del escenario, el reposo ha sido un desafío psicológico. Cocolito ha mostrado su humanidad y momentos de vulnerabilidad durante este proceso.
Al respecto expresó su deseo de recuperarse pronto y volver al trabajo, admitiendo haber cuestionado por qué le sucedía esto, pero manteniendo la convicción de que las pruebas deben superarse.
Aunque actualmente su visión en ese ojo es limitada y podría requerir una tercera intervención si no hay mejoría en las próximas semanas, conserva una actitud optimista y agradece cada día como una bendición.
La diabetes: un enemigo silencioso combatido con humor
Alfaro convive desde hace 25 años con diabetes, enfermedad que ya le ocasionó la amputación de tres dedos del pie derecho por complicaciones de pie diabético. A pesar de ello, recuerda con orgullo cómo continuaba haciendo reír al público incluso apoyado en un taburete y usando muletas.
Evita el papel de víctima y prefiere reírse de sí mismo, manteniendo una postura serena frente a rumores en redes sociales que incluso lo dieron por muerto y llevaron a su esposa a recibir llamadas de funerarias.
El “Circo de Cocolito” funciona como un proyecto familiar y, ante la pausa en los espectáculos y el aumento de los gastos médicos, sus tres hijos han asumido el manejo del negocio.
Sus hijos le han pedido que no trabaje por el momento y han continuado el espectáculo; su hijo, conocido como “Cocolito Junior”, mantiene el show con improvisación y complicidad en escena.
Roberto destaca el papel de su esposa como mánager, cuidadora y apoyo emocional, señalando que ella ha estado pendiente de sus necesidades, desde conducir de madrugada hasta administrarle medicamentos, y afirmando que es gracias a ella que ha llegado donde está.
Un legado intacto de humor blanco
Durante la entrevista se recordó el origen del personaje, desarrollado con la influencia de figuras como su tío “Chirajito” y la orientación de Regina Cañas (“La tía Bubu”), lo que le permitió a Alfaro construir una voz propia con rasgos salvadoreños.
Cocolito, descrito por Alfaro como un “niño índigo de 10 años”, ha logrado conectar con el público adulto gracias a un humor limpio. Al finalizar la charla, se informó sobre canales de apoyo —incluido el número 7924-3345— para quienes deseen hacer aportes voluntarios, pese a la timidez del artista al pedir ayuda.
El país espera el regreso del personaje, y sus seguidores lo acompañan en redes y en presentaciones familiares. La entrevista cerró con un mensaje de agradecimiento y esperanza, mientras Alfaro continúa con las indicaciones médicas y se prepara para volver a los escenarios.

