Andrés Calamaro mencionó a Victoria y Soledad en una canción; las hermanas mellizas, conocidas como “la Melliza Petardo”, fueron retratadas en la prensa como figuras provocadoras y parte de la escena social y mediática.
El episodio central ocurrió el martes 2 de marzo de 2010, en la zona de Las Cañitas, Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires. Victoria Rodríguez, entonces de 29 años, salió de un bar y se encontró con Mercedes Sarrabayrouse —conocida públicamente como Mecha y vinculada a la diva Susana Giménez— quien la increpó en la calle con insultos y reproches por su relación con Eduardo Celasco, entonces esposo de Mecha. Testigos relataron que la discusión derivó en una agresión física: Victoria quedó en el piso tras recibir forcejeos y golpes, según su testimonio y el de vecinos. Hubo una denuncia policial, pero la causa no avanzó: Sarrabayrouse no declaró públicamente sobre lo ocurrido y el expediente judicial quedó sin resolución visible.
El conflicto se inscribe en un contexto más amplio. Eduardo Celasco, entonces presentado en los medios como el yerno de Susana Giménez y figura pública por su relación con ella, habría mantenido una relación prolongada con Victoria. La prensa atribuyó a Celasco una vida social de bon vivant y le vinculó con distintos ámbitos, aunque su actividad profesional nunca fue claramente definida en las notas que cubrieron el caso. Según la crónica, Susana Giménez intervino en algún momento intentando preservar la pareja y la imagen pública de la familia.
Victoria Rodríguez ya había estado en el centro de la atención mediática años antes: a los 21 fue fotografiada con el cantante Diego Torres mientras él estaba en pareja con la actriz Angie Cepeda, situación que también generó escándalo en su momento. Ella y su hermana Soledad llegaron a aparecer juntas en publicaciones que alimentaron la notoriedad mediática de ambas.
La relación entre Celasco y Victoria se prolongó varios años; después Soledad tuvo su propia vida sentimental y familiar, incluyendo una relación con el surfista Tommy Muñiz, con quien tuvo hijos y que la alejó de ese pasado mediático.
En síntesis, la confrontación pública de 2010 fue el capítulo más visible de un conflicto amoroso y familiar que incluyó amenazas y mensajes previos, testigos presenciales y una denuncia policial que, según las fuentes de la crónica, no prosperó. La cobertura se centró tanto en el episodio puntual en la vía pública como en las relaciones personales y la exposición mediática de quienes intervinieron.

