El Instituto Guatemalteco de Migración (IGM) recibió del PNUD el primer Plan de Vida Comunitario de Guatemala diseñado para contextos de movilidad humana. Elaborado junto con la comunidad de Santa Cruz Chich, en Joyabaj, Quiché, el instrumento busca orientar durante diez años la integración y la reintegración de personas migrantes retornadas, y convertir la gestión de la migración en una herramienta para el desarrollo local y nacional.
El plan forma parte de la fase tres del Plan Retorno al Hogar, denominada “Nuevas Oportunidades”, que está orientada a fomentar el desarrollo sostenible y la reintegración efectiva en las comunidades de origen. La iniciativa contempla un proyecto de campo basado en el diálogo comunitario en territorios con alta incidencia de retorno migratorio y la formulación de planes con un horizonte de diez años.
Según el IGM, este primer documento se desarrolló conjuntamente con la comunidad de Santa Cruz Chich y prioriza sus necesidades, oportunidades y aspiraciones locales. El instituto indicó que el propósito es ofrecer una respuesta más integral y humana ante los desafíos de la migración.
El plan forma parte de la fase “Nuevas Oportunidades” del retorno
El director general del IGM, Danilo Rivera, precisó que el valor del trabajo comunitario radica en vincular integración, reintegración y desarrollo. Explicó que la metodología se ajustó con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala para dialogar y escuchar a comunidades, familias y retornados sobre las rutas que pueden fortalecer su territorio y prevenir la migración irregular.
Rivera añadió que el proceso busca promover un diálogo comunitario que fortalezca la visión de desarrollo local y articular esfuerzos con la institucionalidad estatal y agencias de cooperación. El enfoque sitúa a la comunidad como fuente de diagnóstico y espacio decisorio sobre su propio desarrollo.
Sonia Elizabeth Moreno, investigadora de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala, señaló que la metodología de planes de vida comunitario nació de una trayectoria de trabajo orientada a acercar la visión, los saberes y las necesidades comunitarias a la política pública y las acciones de desarrollo. Indicó que el método se construyó y aplicó previamente con organizaciones campesinas y con entidades como UNICEF y actores del sector salud.
La investigadora afirmó que se trata de una metodología flexible, capaz de adaptarse a las problemáticas que cada comunidad identifique como prioritarias, y que su inclusión en el Plan Retorno al Hogar fue relevante por la mirada estratégica de la fase tres para responder a las comunidades.
El proyecto piloto comenzará en Joyabaj, Quiché
El representante residente del PNUD en Guatemala, Carlos Benítez Garzón, definió el plan con enfoque de reintegración como una pieza clave porque aborda la reincorporación no solo en lo laboral y social, sino también desde una perspectiva de desarrollo humano. Señaló además que el enfoque es interinstitucional e intersectorial.
El funcionario del PNUD indicó que el trabajo es determinante en municipios donde existe un alto número de personas que optan por la migración, en ocasiones de forma forzada. Añadió que la sostenibilidad, la inclusión y el desarrollo local deben incorporar la movilidad humana para alcanzar la integración deseada.
Benítez Garzón sostuvo que esa incorporación hace el proceso más integral, le aporta complejidad y lo enriquece. Para él, la participación de todos los miembros de la comunidad es decisiva, tanto para aportar ideas como para tomar decisiones y aprovechar las oportunidades en territorios con alta movilidad humana.
El IGM indicó que la primera comunidad donde se impulsará el plan será Santa Cruz Chich, en el municipio de Joyabaj, departamento de Quiché. Presentó esa selección como una decisión estratégica que refleja el compromiso de las entidades que integran el CAP y de sus aliados con el desarrollo local.
De acuerdo con el IGM, la meta es cambiar la narrativa sobre la movilidad humana y tratarla como un proceso que, si se gestiona de forma articulada, adecuada y con criterios humanitarios, puede aportar al desarrollo local y nacional. El plan se sustenta en el principio de que la reintegración sostenible de las personas retornadas requiere articulación interinstitucional en los territorios.

