2 de junio de 2026
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Milicias proiraníes en Irak inician disolución por presión de Washington

Dos de las milicias proiraníes más prominentes de Irak anunciaron este martes que se separan de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) y han iniciado los trámites para entregar sus armas al Estado, en el paso más relevante hasta ahora en el proceso de desmantelamiento de ese conglomerado paramilitar. Se trata de las Brigadas Imam Ali (Kataib al-Imam Alí) y Asaib Ahl al-Haq (Liga de los Justos o Red Khazali), ambas calificadas como organizaciones terroristas por Estados Unidos.

El anuncio se produjo horas después de que el Marco de Coordinación, la principal coalición chií en el Parlamento iraquí, respaldara formalmente el plan del primer ministro Ali al Zaidi para devolver al Estado el monopolio de las armas. En un comunicado, las dos facciones dijeron que romperían sus lazos con las Fuerzas de Movilización Popular e iniciarían los procedimientos para poner su armamento bajo control estatal, de acuerdo con la voluntad nacional. El proceso contempla inventariar personal, armas, vehículos y suministros, y transferirlos a la cadena de mando del primer ministro, que ejerce constitucionalmente como comandante en jefe.

La decisión llega en medio de una fuerte presión externa, especialmente de Estados Unidos. A mediados de mayo, el general retirado David Petraeus visitó Bagdad y se reunió con altos responsables iraquíes; según fuentes parlamentarias citadas por medios, la visita formó parte de los esfuerzos de la administración estadounidense por exigir el desarme de las facciones, dado que Washington se opone a que grupos designados como terroristas formen parte de las estructuras del Ejecutivo iraquí.

La semana anterior, el influyente clérigo chií Muqtada al Sadr había ordenado la incorporación de su milicia, Saraya al Salam (Brigadas de la Paz), a las instituciones del Estado y exhortó a las demás facciones de las FMP a desvincularse de “órdenes partidistas y sectarias”. El gran ayatolá Ali al Sistani, la máxima autoridad religiosa chií en Irak, también expresó su apoyo al monopolio estatal de las armas.

Las FMP surgieron en junio de 2014 tras la fatua del ayatolá Sistani que llamó a defender el país ante el avance del Estado Islámico; llegaron a agrupar alrededor de cincuenta milicias y unos 180.000 combatientes. Tras la derrota del califato, en 2018 se integraron formalmente en las fuerzas de seguridad sin una desmovilización real, consolidando una estructura paralela al ejército, en muchos casos financiada e influida por Teherán. No obstante, la desintegración no es uniforme: facciones como Kataib Hezbollah y Harakat al-Nujaba, con lazos estrechos con Irán y asociadas a ataques contra Israel durante la guerra de Gaza, resisten la disolución. Analistas advierten que algunos anuncios pueden ser en parte simbólicos, una fórmula que permitiría mantener capacidad operativa mientras se cumple formalmente con las demandas internacionales; la cuestión clave es si el gobierno de Al Zaidi dispondrá de la fuerza política y operativa necesaria para transformar estas declaraciones en desarme efectivo.

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