5 de junio de 2026
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Reino Unido: 21 años a quien culpó a un inocente de violación

Un hombre fue condenado el viernes a 21 años de prisión por una violación cometida en 2003 en el Reino Unido; por ese delito otro hombre inocente pasó 17 años encarcelado. El caso es considerado uno de los errores judiciales más graves de la historia reciente británica.

Paul Quinn, de 52 años y padre de seis hijos, fue hallado culpable tras un juicio de seis semanas en el Tribunal de la Corona de Manchester de dos cargos de violación, estrangulamiento intencional y lesiones corporales graves. Podrá solicitar la excarcelación tras cumplir 14 años, tres menos que el tiempo que pasó en prisión el hombre condenado erróneamente.

El juez Robert Bright le dijo al condenado: “Usted se sentó a disfrutar de su libertad a costa de un hombre inocente”.

En la madrugada del 19 de julio de 2003, una mujer de 33 años volvía a pie de la casa de su novio por las calles de Little Hulton, en Salford. Quinn la siguió aproximadamente un kilómetro y medio, la arrastró hasta un terraplén junto a la autopista, la estranguló hasta dejarla inconsciente y la violó en dos ocasiones. La víctima sufrió, entre otras lesiones, la fractura del pómulo y un desgarro parcial en el pezón por una mordedura.

En una declaración leída ante el tribunal, la víctima —que ahora ronda los 60 años— describió las secuelas permanentes del ataque: la desfiguración y las cicatrices que ve cada día. “Para él fue una noche de su vida. Para mí fue una noche que cambió mi vida”, afirmó. El juez la definió como “una verdadera heroína”.

A pesar de que Quinn era un delincuente sexual convicto que vivía cerca del lugar del ataque, no fue investigado entonces. Andrew Malkinson, que trabajaba como guardia de seguridad en un centro comercial cercano, fue identificado por la víctima en una rueda de reconocimiento y condenado en 2004. Malkinson proclamó su inocencia desde el primer día; cumplió diez años por encima del mínimo impuesto y no fue liberado hasta 2020, aunque su nombre siguió registrado en el registro de delincuentes sexuales del Reino Unido.

Mejoras en técnicas genéticas permitieron al equipo legal de Malkinson y a la organización Appeal recuperar ADN de Quinn en fragmentos de la ropa de la víctima que habían quedado sin analizar durante años. Ese perfil coincidió con una muestra extraída tras la condena de Quinn en 1992, lo que llevó al Tribunal de Apelación a anular la condena de Malkinson en julio de 2023. Las autoridades sabían desde 2007 de la existencia de material genético de un hombre no identificado en la víctima, pero no actuaron entonces.

Malkinson, de 60 años, declaró sentirse “insultado y consternado” por la condena de Quinn. En un comunicado difundido por Appeal dijo: “Espero que este hombre no obtenga la libertad condicional y que cumpla una condena mayor que la mía. Cualquier cosa menos que eso no es justicia”.

La fiscalía pidió cadena perpetua, pero el juez Bright rechazó esa demanda. Alegó que Quinn había cambiado su estilo de vida desde 2017 y sostuvo que en casos de violación “llega un momento en la vida en que el peligro disminuye”. Fuentes cercanas señalaron que la sentencia podría ser remitida a la Fiscalía General por considerarse demasiado indulgente.

Una revisión de 2024 detectó fallos que podrían haber permitido la liberación de Malkinson una década antes y motivó la apertura de una investigación pública. La Oficina Independiente de Conducta Policial (IOPC) investiga a cinco exagentes de la Policía del Gran Manchester por mala conducta grave —uno de ellos además bajo pesquisa penal— y a un sexto agente en activo. Asimismo, dos altos cargos del organismo encargado de revisar posibles errores judiciales han presentado su dimisión.

Quinn acumulaba antecedentes que no fueron vinculados en su momento al ataque de 2003: a los 12 años recibió una amonestación por agresión sexual y en 1992 fue condenado por abuso de menores en un delito que hoy se consideraría violación; esa última condena generó la muestra de ADN que apareció más tarde. Durante el juicio se supo también que había investigado en internet cuánto tiempo conserva la policía las muestras genéticas.

La Policía del Gran Manchester (GMP) se ha disculpado con Malkinson. “Sabemos que este resultado llega con dos décadas de retraso”, dijo la detective superintendente Rebecca McKendrick, que además invitó a posibles nuevas víctimas de Quinn a presentarse. El condenado está siendo investigado como sospechoso en al menos tres agresiones sexuales adicionales.

Malkinson reclama una indemnización del Estado y ha cuestionado si la víctima recibió presión durante la rueda de reconocimiento. Su abogado, Toby Wilton, del bufete Hickman & Rose, afirmó que para su cliente “no es el final del asunto”.

(Con información de AP, BBC y The Guardian)

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