Es probable que en el futuro algún recopilador de relatos de viajeros y memorias sobre Buenos Aires y la Argentina reúna las diferentes impresiones que se tuvieron de nuestras mujeres en los siglos XVIII y XIX. Como anticipo, puede afirmarse que la mayoría de esos observadores les prodigó elogios, aunque también hay anotaciones llamativas, como la de un británico que llegó con las invasiones y fue llevado a Luján, donde contó haber visto a varias señoras entreteniéndose en la vereda, despiojándose bajo el sol durante una tarde.
El retrato que Carlos H. Pellegrini hizo de Agustina junto a su hijo corrobora lo que años después ese niño llegó a escribir sobre su madre. Agustina fue madre a los quince años. Un óleo posterior de Fernando García del Molino reafirma esa representación y lo señalado sobre ella.


