Una mujer de 49 años, buscada durante dos meses por un robo en la casa donde trabajaba como cuidadora, fue hallada en un refugio para personas en situación de calle en la ciudad de Rosario. La víctima, una jubilada, había sido agredida y amordazada para sustraerle dinero y objetos de valor.
El hecho provocó indignación en el barrio Ludueña al conocerse que la agresora encerró a la jubilada de 77 años en la vivienda antes de escapar con el botín. Tras una investigación y un operativo, las autoridades lograron localizar a la mujer en el centro de Rosario; quedó imputada y con prisión preventiva.
La audiencia de formulación de cargos se realizó ante la jueza María de los Ángeles Granato en el Centro de Justicia Penal. La magistrada formalizó la acusación presentada por la fiscal Guillermina Aiello y dispuso la detención por 90 días. La imputada, identificada como María del Mar A., enfrenta cargos por robo y privación ilegal de la libertad.
Según la reconstrucción de la fiscalía, el hecho ocurrió el 17 de abril entre las 17 y las 18 en una vivienda de pasaje Sívori al 5400, en la intersección con San Lorenzo, donde vive la víctima. Esa zona se ubica en el noroeste de la ciudad, cerca del cruce ferroviario de los ferrocarriles Mitre y Belgrano.
De acuerdo con el portal Rosario 3, la acusada aprovechó su rol de cuidadora para abalanzarse sobre la víctima y colocarle cinta adhesiva en la boca para impedir que pidiera ayuda. Luego se llevó 5.000 dólares, 50.000 pesos, una caja fuerte, varias joyas de oro, un teléfono celular y prendas de vestir; tomó pertenencias personales y abandonó la casa dejando a la jubilada encerrada.
La víctima, una artista plástica, perdió el conocimiento y, al recuperarse, advirtió que no podía salir, por lo que pidió auxilio desde el interior. El Comando Radioeléctrico llegó alrededor de las 20.30 de ese día. En su declaración inicial, la mujer relató que su empleada la había inmovilizado y amordazado antes de irse con el dinero y los objetos; en esa primera exposición dijo que le faltaban 30.000 dólares, una cifra mayor a la atribuida en la audiencia.
También denunció la sustracción de joyas de oro, tarjetas, documentación y un celular. Relató que había contratado a la cuidadora unos seis meses antes mediante un aviso en un diario. Ante estos hechos la Fiscalía dictó una orden de captura el 30 de abril.
Durante semanas, la Brigada de Capturas de la Policía de Investigaciones (PDI) rastreó a la sospechosa en domicilios de familiares y conocidos sin resultados positivos. La pesquisa cambió cuando los investigadores recibieron información de que la mujer podría estar en el refugio Cáritas, en Balcarce al 1000, en el centro de Rosario.
El 13 de junio por la mañana la PDI montó una vigilancia discreta y actuó al ver salir a una mujer con rasgos coincidentes. Tras confirmar su identidad la detuvieron y la trasladaron a la sede policial, quedando a disposición de la fiscal Aiello. Las autoridades deberán esclarecer por qué la acusada estaba en el refugio pese a haber sustraído dinero.


