El texto definitivo de la reforma laboral no incorpora las limitaciones a las cuotas solidarias que proponía Federico Sturzenegger y conserva algunos artículos en línea con la posición de la CGT. La decisión se interpreta como un gesto conciliador del Gobierno en medio de las primeras reacciones sindicales y los pasos iniciales hacia un plan de acción contra las reformas planteadas por Javier Milei.
El proyecto final, al que tuvo acceso Infobae, es similar al difundido el viernes pasado y mantiene la supresión de varios puntos rechazados por la CGT, con el objetivo de agilizar su tratamiento y posible aprobación en el Congreso.
En la etapa final de redacción, el fin de semana, el sector más duro del Gobierno, representado por Sturzenegger y Patricia Bullrich, presionó para restituir un artículo que restringe las cuotas solidarias, a las que Sturzenegger calificó como “peajes sindicales”.
Esa postura enfrentó la resistencia del grupo “político” en la Casa Rosada, integrado por el asesor Santiago Caputo y dos referentes cercanos a Karina Milei: el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el subsecretario de Gestión Institucional de la Secretaría General de la Presidencia, Eduardo “Lule” Menem.
El debate interno en el gabinete se prolongó durante todo el fin de semana y el feriado del lunes. Finalmente prevaleció la versión más moderada de la reforma laboral, que dejó sin cambios las cuotas solidarias, consideradas clave por los sindicatos porque les permiten recibir fondos millonarios descontados a todos los trabajadores de una actividad, afiliados o no, en virtud de los convenios colectivos de trabajo.
En la CGT existía incertidumbre sobre ese punto y otros aspectos de la reforma. Ese clima llevó a Gerardo Martínez (UOCRA) a ausentarse el martes de la reunión final del Consejo de Mayo en la Casa Rosada, y la cúpula cegetista convocó para el jueves al Consejo Directivo para analizar la reforma laboral y evaluar el inicio de un plan de acción.
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