15 de enero de 2026
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Leer a Jane Austen hoy

El 16 de diciembre de 2025 se conmemora el 250 aniversario del nacimiento de la novelista británica Jane Austen, una autora que, paradójicamente, fue poco conocida públicamente en su época porque publicó muchas de sus obras de forma anónima.

Su primera novela, Sentido y sensibilidad (1811), apareció atribuida a “una dama”. La siguiente, Orgullo y prejuicio, se presentó como obra “de la autora de Sentido y sensibilidad”. A pesar de esa discreción inicial, Austen llegó a tener cierto reconocimiento entre las élites culturales y pronto se supo quién estaba detrás de los libros.

Un ejemplo de esa temprana visibilidad es la dedicatoria de Emma (1815) al príncipe regente —el futuro Jorge IV—, que había manifestado su admiración por la autora.

Tras su muerte en 1817, su obra quedó en gran medida olvidada hasta que su sobrino James Austen-Leigh publicó en 1869 un volumen conmemorativo que reavivó el interés. Desde entonces, el reconocimiento crítico y académico fue aumentando hasta los años cuarenta del siglo XX, y en la segunda mitad de ese siglo sus novelas alcanzaron al gran público, especialmente a través de adaptaciones cinematográficas y televisivas. Hoy Jane Austen es, además de autora, una marca cultural consolidada.

¿De dónde viene Jane Austen?

Para entender su obra es importante considerar su origen social y familiar.

Austen pertenecía a la gentry rural británica, un estrato que habitualmente vivía de rentas. Sin embargo, su familia no disfrutaba de grandes propiedades: su padre era un clérigo anglicano que no poseía bienes y complementaba sus ingresos educando alumnos internos en la casa rectoral facilitada por la parroquia.

Cuando el padre falleció, los hermanos mayores ya tenían carreras y medios propios; en cambio, Jane, su madre y su hermana Cassandra quedaron sin hogar estable ni recursos suficientes, lo que les obligó a mudarse a varias residencias temporales.

Posteriormente, su hermano Edward —adoptado por un pariente acomodado con grandes propiedades en el sur de Inglaterra— ofreció a la familia una casita en Chawton (Alton, Hampshire), dependiente de Chawton House. Esa vivienda es hoy en día el Jane Austen’s House Museum, abierto al público.

Debe tenerse en cuenta además que las mujeres de su clase social estaban sujetas a normas públicas y privadas muy restrictivas. Aunque muchas mujeres escribían, dedicarse profesionalmente a la ficción no era bien visto; por ello Austen mantuvo el anonimato en sus publicaciones, aunque con el tiempo su condición de autora se hizo conocida.

Estas circunstancias explican las dificultades que afrontó para escribir y publicar. Su epitafio, redactado por su hermano Henry y situado en la catedral de Winchester, no mencionaba su actividad literaria. Fue su sobrino quien, en 1870, colocó una placa que reconocía su identidad como escritora, y en 1900 se instalaron vidrieras conmemorativas por suscripción popular. En 2025 se erigió además una estatua en los jardines de la catedral en su honor.

Ayer y hoy

Jane Austen vivió entre 1775 y 1817, periodo que coincide, en el Reino Unido, con lo que se conoce como la Regencia (aproximadamente 1795–1837, con la regencia oficial entre 1811 y 1820). Fue una época marcada por la expansión colonial, la Revolución industrial, la influencia de la Revolución francesa y, en lo literario, por el romanticismo inglés.

En su tiempo, el público valoró su crítica a una sociedad rígida, aunque muchos consideraban su postura en conjunto conservadora y moderada. Se apreciaba en sus novelas la crítica a los excesos de cambio social radical y, al mismo tiempo, la ironía fina y la representación contenida de las emociones, acorde con los modales de una sociedad en transición.

¿Cómo leemos sus textos hoy?

Desde finales del siglo XX surgió una lectura más contemporánea de la obra de Austen. Aunque sus contemporáneos aceptaban ciertas libertades femeninas dentro del orden social existente, se ha defendido que sus novelas muestran preocupaciones que pueden considerarse protofeministas, al señalar la importancia de la independencia económica y social de las mujeres.

Austen critica con ironía la sociedad patriarcal y clasista de su tiempo y defiende la libertad de elección en el amor, al tiempo que subraya las limitaciones reales para quienes carecían de recursos propios.

Razón y corazón

Una tensión recurrente en sus protagonistas es la de la razón frente al corazón. Austen aboga por un equilibrio: la prudencia y la autonomía económica deben acompañar la libertad para elegir pareja, sin caer en un romanticismo irrealista.

La complejidad de sus novelas admite múltiples interpretaciones. Pueden leerse tanto como crítica social y sátira de las convenciones, como obras románticas que exploran las pasiones y los afectos dentro de ciertos límites sociales.

A partir de finales del siglo XX, las adaptaciones cinematográficas y televisivas han difundido y popularizado su obra, a menudo ofreciendo una visión más idealizada de la vida en la Inglaterra de la época, con imágenes de bailes, paisajes y vestimenta que pueden oscurecer la dureza de las circunstancias de algunos personajes y la crítica implícita en los textos.

Es legítimo disfrutar del componente romántico de sus novelas, pero conviene no perder de vista la aguda crítica social que subyace en muchas de ellas.

* Catedrática de Filología Inglesa, Universidade da Coruña.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

Fotos: Reuters/ Suzanne Plunkett y archivo.

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