James McFadden, exfutbolista internacional escocés y actualmente comentarista deportivo, fue declarado en bancarrota tras acumular deudas superiores a $3,3 millones por pérdidas en inversiones y problemas fiscales. El Tribunal de Sheriff de Hamilton aprobó la solicitud de insolvencia el mes pasado, según informó The Sun, y la firma Opus Restructuring asumió la gestión para intentar recuperar fondos para los acreedores.
Su situación financiera se relaciona con inversiones realizadas en la década de 2000 en sectores como bienes raíces y cine, las cuales la Agencia Tributaria del Reino Unido calificó posteriormente como esquemas de evasión fiscal. Documentos judiciales señalan que McFadden no pudo saldar deudas importantes, un episodio que sigue a una disputa previa con Hacienda en 2018, cuando un familiar acudió en su apoyo para evitar la quiebra.
De origen escocés, McFadden inició su carrera profesional en el Motherwell y en 2003 se incorporó al Everton por una cifra cercana a $1,7 millones. Durante su etapa en la Premier League llegó a percibir importantes salarios semanales. Más tarde fichó por el Birmingham City por alrededor de $7 millones, regresó al Everton en 2011 y completó otras dos etapas en el Motherwell; también jugó en St Johnstone y Queen of the South antes de retirarse en 2018. Actualmente es conocido por su trabajo como analista televisivo.
Las cuentas más recientes lo vinculan con Sports and Media Consultancy Limited, empresa administrada por su esposa Gillian; según The Sun, la firma mostraba $35.999 en su último balance. Ante el tribunal, McFadden declaró no disponer de activos, y su esposa figura como la única directora relacionada en la orden de bancarrota.
La mayoría de los problemas surgieron cuando McFadden y otros exjugadores invirtieron en proyectos cinematográficos y de bienes raíces promovidos por supuestos beneficios fiscales. La Agencia Tributaria británica consideró esos mecanismos como esquemas de evasión, lo que desencadenó procesos contra varios futbolistas retirados. Por ejemplo, Barry Ferguson fue declarado en bancarrota en 2017 con una deuda cercana a $2 millones; también se vieron afectados Chris Sutton, Darren Jackson, Rab Douglas y Billy McKinlay, todos con deudas millonarias vinculadas a esos instrumentos.
El administrador de insolvencias Paul Dounis declaró a The Sun que McFadden se sumó al proceso de forma voluntaria tras sufrir cuantiosas pérdidas por inversiones y por las controversias fiscales derivadas. El exfutbolista rechazó hacer comentarios públicos sobre el caso.
El desenlace refleja el impacto prolongado de inversiones fallidas y el estricto seguimiento de los procedimientos legales por parte de las autoridades escocesas.
A nivel internacional, McFadden disputó 48 partidos con la selección de Escocia y anotó 15 goles. Su tanto más recordado fue el disparo desde unos 30 metros que clasificó a su país para la Eurocopa 2008 frente a Francia, un gol que el Scottish Football Museum conmemoró en el estadio Hampden Park de Glasgow.
Tras su retiro, mantuvo un vínculo estrecho con la selección —llegó a formar parte del cuerpo técnico— antes de dedicarse a su labor como analista en televisión, consolidando así su relación con la afición conocida como The Tartan Army.


