Un equipo del Instituto Karolinska de Suecia, en un estudio publicado en Nature Neuroscience, ha encontrado que los oligodendrocitos —células implicadas en la esclerosis múltiple— responden de forma distinta según su subtipo y la fase de la enfermedad. Este hallazgo podría influir en el diseño de tratamientos más específicos para una enfermedad que afecta a millones de personas.
La investigación, dirigida por Gonçalo Castelo-Branco, se basó en un modelo murino que reproduce rasgos de la esclerosis múltiple humana. Según informa Medical Xpress, los autores observaron que los oligodendrocitos, antes considerados receptores pasivos del ataque autoinmune, muestran comportamientos variados a lo largo de la progresión de la patología.
Estos resultados amplían la comprensión de los mecanismos de la enfermedad y apuntan a la posibilidad de desarrollar terapias más precisas y eficaces.
La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune crónica que interrumpe la transmisión de señales nerviosas, provocando síntomas como problemas de visión, debilidad, fatiga y deterioro cognitivo. El daño se produce cuando el sistema inmunitario ataca a los oligodendrocitos, las células que generan la mielina —la vaina protectora de las fibras nerviosas— cuya pérdida es fundamental en la aparición y progresión de los síntomas.
Los investigadores emplearon el modelo experimental de encefalomielitis autoinmune en ratones y aplicaron perfilado multiómico a nivel de célula única para estudiar la actividad genética y epigenética de los oligodendrocitos en distintas etapas de la enfermedad. Esta aproximación permitió identificar, célula por célula, qué genes estaban activos y cómo se regulaba su expresión en presencia de inflamación.
El análisis mostró que los subtipos de oligodendrocitos no reaccionan de forma homogénea: algunas poblaciones tienden a adquirir características similares a las de células inmune‐relacionadas, mientras que otras favorecen respuestas asociadas a procesos regenerativos, según explicó Castelo-Branco.
Además, el estudio detectó que ciertos subtipos conservan una memoria epigenética de episodios inflamatorios anteriores, factor que podría condicionar la evolución de la enfermedad y la eficacia de tratamientos futuros.
Si estos hallazgos se confirman en tejidos humanos, podrían guiar el desarrollo de terapias dirigidas a subpoblaciones celulares concretas, mejorando la efectividad y reduciendo efectos adversos. El equipo del Karolinska ya está investigando estas dinámicas moleculares y temporales en muestras de pacientes, utilizando métodos que permiten analizar la interacción entre distintas poblaciones celulares en el tejido afectado.
Medical Xpress destaca que la investigación del Instituto Karolinska supone un avance en la comprensión de la esclerosis múltiple y abre la puerta a enfoques terapéuticos más focalizados sobre los mecanismos celulares implicados.


